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DOS BOCAS, EL DESPILFARRO, UN CAPRICHO MÁS

  

*En México las grandes obras de infraestructura están sujetas a los caprichos del presidente López Obrador. Primero se empecinó en la construcción del aeropuerto de San Lucía a pesar de no ser idóneo para el tráfico aéreo según organismos especializados en aviación comercial, y ahora está aferrado a la construcción de la refinería Dos Bocas en su natal Tabasco, no obstante que expertos, analistas y agencias calificadoras consideran al proyecto como inviable y altamente riesgoso para las finanzas de Pemex y del país. El mismo Instituto Mexicano del Petróleo coincidió en un principio con este diagnóstico, pero poco después –luego de que el Presidente “le corrigiera la plana”- anunció que si era viable técnicamente y que no era autoridad para hacer recomendaciones de carácter financiero. Al construir la refinería se dejarán de hacer inversiones en proyectos que tendrían mayor rentabilidad e impulso al crecimiento económico. Dos Bocas es uno más de los absurdos del Presidente, pues además es de su conocimiento que la refinería jamás será rentable y que no estará lista en 2022. La obra comenzará –coincidentemente- el próximo dos de junio, día de elecciones en Aguascalientes, Baja California, Durango, Tamaulipas y Quintana Roo.

 STAFF SOL QUINTANA ROO

Ciudad de México.- Los técnicos especialistas recomienda impulsar la rehabilitación ‪de las seis refinerías de Pemex que en este momento operan en México para paliar cualquier impacto en la refinación de petróleo, en lugar de hacer una cuantiosa inversión en la obra de Dos Bocas, en Paraíso, Tabasco, como ha decidido el presidente López Obrador.

Desde un principio se sugirió cancelar la construcción y revisar nuevos proyectos, o en todo caso estar decididos a gastar el doble de lo planeado y esperar más de seis años para que entre en operación. Ninguno de los técnicos expertos en el tema considera posible que la refinería de Dos Bocas quedé concluida en tres años como lo ha prometido el titular del Ejecutivo.

La refinería de Dos Bocas es inviable porque representará no sólo sobrecostos en su construcción, sino que difícilmente se tendrá concluida en menos de seis años, además de que carece de estudios de factibilidad que le den garantía.

Luego de la decisión del presidente López Obrador de que Pemex y la Secretaría de Energía lleven a cabo el proyecto de la refinería Dos Bocas al declararse desierta la licitación en que participaron cuatro empresas expertas en la construcción de refinerías, especialistas del sector académico, empresarial y financiero coincidieron en la inviabilidad de la obra petrolera.

El concurso estuvo limitado a cuatro consorcios: Bechtel-Techint (Estados Unidos, Italia-Argentina), WorleyParsons-Jacobs (Australia-Estados Unidos), Technip (Francia) y KBR (Estados Unidos), pero ninguno cumplió con los requisitos de tiempo y costos que pidió el gobierno federal.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) propuso al gobierno federal cancelar la construcción de la refinería, pues la inversión total, que asciende a 160 mil millones de pesos, solo tiene el dos por ciento de probabilidad de éxito.

Para aterrizar esta conclusión, el IMCO creó un modelo financiero con base en los lineamientos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y estudió 30 mil escenarios a través de una simulación Montecarlo.

El resultado fue contundente: en el 98 por ciento de los escenarios, el proyecto de inversión en la refinería Dos Bocas genera más costos que beneficios. En pocas palabras destruye valor para Pemex.

Ante este posible escenario, plantea la posibilidad de cancelar el proyecto pues su realización puede generar una grave crisis de las finanzas públicas para todo el país.

“Como lo afirmó la SHCP, Pemex necesita tener un plan de negocios creíble y razonable enfocado en inversiones que generen valor y no que lo destruyan”.

Según el IMCO la construcción de la refinería en Tabasco “tiene una alta probabilidad de ser un obstáculo para alcanzar” los objetivos de crecimiento económico de Pemex.

En opinión de Gabriela Siller, directora de Análisis Económico-Financiero de Banco Base, el proyecto de construcción de la refinería de Dos Bocas podría afectar las finanzas públicas a largo plazo, y en consecuencia se provocaría la baja de la calificación crediticia de México.

De acuerdo con la especialista, la parte de la refinación es la menos rentable de Petróleos Mexicanos (Pemex), además el crudo producido en México no tiene características aptas para la refinación, por lo que se ha recomendado importar las gasolinas.

“Vemos muy probable que nos recorten la calificación crediticia, no porque afecte inmediatamente las finanzas públicas, pero sí en el largo plazo y sobre todo en un contexto de desaceleración económica”.

La analista expuso que si bien el alza en los precios internacionales del petróleo ayuda al panorama financiero de Pemex, «no está ahí el problema».

Recordó que la empresa productiva del Estado ha vivido sobre endeudada, a un nivel de 170 por ciento sobre sus ingresos, cosa que no pasa con otras petroleras en el mundo, pero ha sido una situación histórica de Pemex.

“Cuando empiezas a ver que una empresa está altamente endeudada, tiene estrés financiero, el gobierno federal ha tenido que apoyarla y le va a meter dinero a la unidad de negocios menos rentable y es ahí donde vienen los problemas y la crítica que han hecho las calificadoras crediticias”, dijo.

Según Gabriela Siller, se podría evitar la baja en la calificación crediticia de México si se logra el superávit primario de 1.0 por ciento que busca el gobierno federal, lo que representaría un ajuste al gasto para seguir con el proyecto.

Sin embargo, advirtió, al hacer esto se dejarán de hacer inversiones en proyectos que podrían tener una mayor rentabilidad e impulso al crecimiento económico del país.

En días recientes, Pemex firmó con HSBC, J.P. Morgan y Mizuho Securities, una línea de crédito sindicado a un plazo de cinco años por ocho mil millones de dólares, a fin de que cumpla con las amortizaciones que se le vencen en el corto plazo.

Ese monto resulta del refinanciamiento de dos mil 500 millones dólares de la deuda de Pemex y la renovación de dos líneas de crédito por cinco mil 500 millones. Ambas operaciones corresponden a líneas de crédito comprometidas con vencimientos hacia finales de 2019 y principios de 2020.

Su construcción, superior a cinco años

Edgar Ocampo Téllez, miembro del Consejo Consultivo Académico y Científico del Sindicato Petroleros de México (Petromex), sostuvo que la refinería registrará un sobrecosto en su construcción, debido a que en México es muy complicado anticipar factores externos, como impactos metereológicos o disputas sociales.

Ocampo Téllez comentó que los factores antes señalados, si no se atienden desde antes, podrán impactar en un futuro de manera directa en el costo de la refinería Dos Bocas.

“Los anteproyectos consideran sólo ciertas variables posibles, pero uno nunca sabe de problemas meteorológicos, o sociales, lo que implicaría un sobrecosto. Estos son normales en la construcción, tanto a nivel técnico, financiero, así como en el desarrollo”, dijo el también académico del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Explicó que por ahora es difícil dar un monto del incremento de la obra, debido a que no se cuenta con los detalles financieros, ni técnicos, la cual se prevé arranque el próximo dos de junio en Tabasco.

“México no es una nación líder a nivel global en desarrollar proyectos de infraestructura, pues la mayoría de sus obras públicas han registrado un incremento en el costo final, por lo que Dos Bocas no será la excepción”, dijo.

Ramsés Pech, consultor energético recordó que el diseño planteado para dicha refinería representa un alto costo, debido a una alta cantidad de procesos para obtener el porcentaje deseado de combustible. Además coincidió con  Gabriela Siller y Ocampo Téllez en que el tiempo de construcción sería superior a cinco años, y no menos como promete el gobierno.

Según el presidente de México, en dos años y medio o tres se prevé que esté concluida la obra de Dos Bocas, “y para entonces ya se podrá procesar todo el petróleo crudo y ser autosuficientes, para ya no comprar las gasolinas en el extranjero, como sucede actualmente”. Ninguno de los técnicos especialistas ni analistas financieros cree posible tal hazaña.

El mismo Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) dijo en un principio que el proyecto de Dos Bocas era inviable, pero poco después –luego de que el presidente López Obrador le corrigiera la plana- anunció que si era viable técnicamente y que no era autoridad para hacer apreciaciones de carácter financiero.

El IMP señaló que el proyecto de construir una refinería en Dos Bocas, Tabasco, es “técnicamente viable” e incluso necesario para el país, lo que contradijo la conclusión previa.

Y es que el diario Reforma difundió un reporte, emitido por el IMP, en el que se dice que el proyecto “es inviable técnica y financieramente”, toda vez que el costo total de éste sería de 14 mil 740 millones de dólares, cifra que casi duplica a los ocho mil millones que se habían calculado en un inicio.

El IMP proyecta dos escenarios para el análisis de la viabilidad de la refinería, uno con una inversión del 100 por ciento de recursos públicos, y el otro con una inversión pública del 30, y un 70 por ciento restante obtenido de algún otro financiamiento, que se pague a 15 años.

Al respecto, el presidente López Obrador señaló que se trata de un estudio que “no tiene fundamento”.

El IMP se desmintió de lo afirmado anteriormente al señalar que al ser un organismo de carácter tecnológico, “no es de su competencia presentar recomendaciones de tipo financiero”, no habiendo validado ningún análisis en este sentido.

“El IMP no sólo considera viable la refinería de Dos Bocas, sino también se encuentra totalmente comprometido con el país para apoyar los objetivos de este proyecto”, dijo finalmente el IMP.

Grupo financiero Citibanamex estimó que una refinería de la magnitud de la planeada en Dos Bocas, para producir 400 mil barriles diarios procesando crudo pesado, costaría alrededor de 12 mil millones de dólares y tendría un tiempo de construcción de ocho años.

“El que se declarara desierta nos confirma que han sido equivocados los estimados de tiempo y costo por parte del gobierno, a la vez que también lo es distraer la atención de Pemex para la construcción, sobre todo dado los graves problemas que ya debe atender”.

La calificadora Moody’s Investors Service consideró que el anuncio es preocupante, pues a su juicio los planes del gobierno de construir la refinería en tres años y con un costo de ocho mil millones de dólares es “muy optimista”.

Además de que ven un mayor peligro de que haya retrasos y sobrecostos.

“Se valida nuestra preocupación en torno a que los estimados del gobierno de México fueron optimistas”, dijo el analista de Moody’s, Peter Speera.

El hecho de que ahora el proyecto se encuentre bajo la supervisión de Pemex y la Secretaría de Energía, suma una tarea más para el equipo directivo de Petróleos Mexicanos, que ya se encuentra luchando por frenar la caída en la producción de crudo y mejorar las refinerías existentes, estimó Speera.

“Esto también eleva el riesgo de retrasos y sobregiros de costos que pudieran sumar más presión a las finanzas de Pemex”.

La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) dijo que “las cosas pueden salir mal y por ello exhortamos al gobierno federal a hacer un alto en el camino y reconsiderar los riesgos que esta decisión implica para Pemex, para las finanzas públicas y para México”.

Detallaron que representa un riesgo que la empresa petrolera más endeudada del mundo “decida emprender por su cuenta un proyecto de esta magnitud”.

Resalta también que el gobierno mexicano decidió sustituir a empresas especializadas para desarrollar este proyecto.

“Me parece una irresponsabilidad, es una improvisación total, no lo van a poder hacer”, comentó David Shields, consultor en temas de energía.

“Una refinería requiere un altísimo grado de detalle en su diseño”, apuntó.

Con Shields coincide Miriam Grunstein, experta en temas energéticos e investigadora del estadounidense Barker Institute.

“Claramente no va a ser suficiente” destinar ocho mil millones de dólares para la construcción de la planta, dijo Grunstein.

La investigadora del Barker Institute considera que la decisión de dejar en manos de Pemex la construcción de la obra es “desconcertante” porque “sus capacidades son otras”.

Esos recursos deberían canalizarse a exploración y producción -áreas donde la empresa, una de las más endeudadas del mundo, tiene problemas graves, señaló.

La construcción de la refinería de Dos Bocas por parte de Pemex y la Secretaría de Energía, viene a reconfirmar que las obras de gran infraestructura responden a los caprichos del presidente López Obrador, pues los especialistas advierten del grave riesgo que representa para la economía de la petrolera y del país al ser un proyecto inviable técnica y financieramente. 

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