Sol Quintana Roo
Blog del Narco

REPORTAJE ESPECIAL: EL JUICIO DEL SIGLO DEL “CHAPO” GUZMÁN (Tercera de ocho partes)

STAFF SOL QUINTANA ROO

“El Chapo” llegó al Centro Correccional Metropolitano de Nueva York, el jueves 19 de enero de 2017 y el inicio del mediático proceso se programó para otro jueves, pero éste del mes de abril de 2018, 15 meses después de haber sido entregado al gobierno norteamericano.

No obstante, el juicio del “criminal más notorio de los últimos tiempos” o del también llamado “emperador de las drogas”, se aplazó y se dijo que comenzaría el 5 de septiembre, sin embargo se dio otra nueva prórroga y fue hasta dos meses después, tras casi 22 meses de haber sido extraditado, que el pasado 5 de noviembre de 2018 comenzó el proceso de Guzmán Loera, quien a sus 61 años, luego de dos plazamientos, comenzaría el fin de su etapa delincuencial.

Los mismos norteamericanos denominaron el proceso como “El Juicio del Siglo”, un hecho histórico a nivel internacional, quizá el más esperado por el gobierno estadounidense, por la prensa y por la misma gente que quería conocer, quizá por morbo, la vida de un mexicano, de baja estatura, cabello oscuro, regordete y de apariencia inofensiva, cuya vida criminal demostraría todo lo contrario, hasta convertirse, según los EU, en el más grande introductor de droga a su país.

No obstante, el proceso se transformaría en todo un show mediático que si bien fue montado para juzgar al más grande criminal de las drogas, según el gobierno estadounidense, pareciera que en realidad fue para exhibir la corrupción de funcionarios, policías, servidores públicos y, sobre todo, de la clase política mexicana.

El catedrático Fritz Umbach, profesor asociado de historia en el colegio John Jay de justicia penal de la universidad CUNY de Nueva York, llegó a decir que “El Chapo” era un ícono de la cultura pop” (cultura popular masiva), cuya negativa fama es contada a través de más de una decena de narcocorridos en los que se enaltecía al narcotraficante.

Uno de los estribillos del corrido del Chapo, interpretado por el cantante de banda Triguillo Palma, relata:

«De los pies a la cabeza es bajito de estatura
De la cabeza hasta el cielo yo le calculo su altura 
Porque es grande entre los grandes
Y ni a quién le quepa duda».

Pero si bien se dijo que el juicio comenzaría el día 5 de noviembre, lo cierto es que durante más de una semana las audiencias fueron destinadas solamente para la selección de las 12 personas y seis suplentes que integrarían el jurado para juzgar al capo mexicano.

Esos 18 personajes, cuya identidad se reservó el juez Brian Cogan, por cuestiones de seguridad, fueron seleccionados de entre casi un centenar de personas y los elegidos, recibirían por sus servicios, el tiempo que durara el juicio, 50 dólares diarios.

Los integrantes del jurado que decidirían el destino del más grande narcotraficante del mundo, según Estados Unidos, recibieron por sus servicios una paga menor a la de un camionero en los Estados Unidos, que gana 27 dólares por hora, sin contar los riesgos, considerando la peligrosidad y el poder del “Chapo”, aun estando preso.

De hecho, el proceso comenzó de manera formal hasta el 13 de noviembre y aunque en principio se consideraba que tardaría al menos 16 semanas, es decir que concluirá a mediados de marzo, acabó un mes antes, independientemente de que también era reclamado por los estados de Texas, California, Arizona, Illinois y Florida, donde también hubiera sido juzgado.

Desde el inicio del juicio fueron adoptadas medidas excepcionales de seguridad para poder ingresar a la Corte, como: operativos para el traslado con caravanas de vehículos blindados y cierres del puente de Brooklyn y otras vialidades, guardias súper armados, detectores de metales, perros entrenados y aparatos para detectar gas y explosivos.

Los 18 componentes del Jurado, bajo reserva de identidad, también fueron trasladados bajo las mismas medidas de seguridad, escoltados por alguaciles.

Durante la semana que, en apariencia dio comienzo el proceso, tiempo en que fue conformado el jurado, no hubo nada relevante, ningún hecho correspondió a las expectativas en torno al juicio del emblemático narcotraficante, cuya trayectoria criminal que mantuvo más de una década en vilo a las autoridades de México y a los Estados Unidos, ha servido para que su vida, nada ejemplar, fuera llevada a la pantalla grande o a la realización de series, haciendo una apología de su vida criminal.

“El Chapo” acaparó la atención tanto por los delitos que se le imputan, como por su lujosa vida al margen de la ley, sus dos espectaculares fugas de penales mexicanos de alta seguridad, sus mujeres y su relación con la actriz Kate del Castillo, aunque lo cierto es que pasó más tiempo escapando de las autoridades que tras las rejas, pese a haber sido capturado en tres ocasiones.

A diferencia de buen número de capos que terminan por convertirse en testigos colaboradores, a cambio de beneficios, “El Chapo”, desde el inicio de su proceso dirigió un lacónico y tajante mensaje al juez Cogan: «No tengo ninguna intención de colaborar ni de declararme culpable».

La abogada de origen argentino, Andrea Goldbarg, encabezó al grupo de fiscales de EU para que buscarían, con pruebas o evidencias, que el capo mexicano fuera condenado a la pena máxima: cadena perpetua.

En las audiencias previas al juicio, El Chapo vistió traje de prisionero y ya en el inicio del proceso formal, lució un traje azul marino y camisa blanca de cuello muy grande, al clásico estilo «disco», abierta hasta el tercer o cuarto botón. Se mostró relajado, atento y hasta sonriente.

Entre los cinco jurados que fueron descartados, figuró un hombre que dijo haber leído sobre El Chapo en Wikipedia, una mujer que comentó que las drogas eran malas y un joven que se presentó como imitador Michael Jackson, a lo que el juez Cogan dijo que podría ser identificado.

Otra joven también fue rechazada al decir que sabía que “El Chapo” fue entrevistado por el actor estadounidense Sean Penn y que conocía a la actriz mexicana Kate del Castillo porque le gustan las telenovelas y otro que ya había sido designado como jurado, se le descartó a última hora porque le pidió su autógrafo al capo.

El 7 de noviembre finalmente quedó conformado el jurado, compuesto por siete mujeres y cinco hombres, que fueron los que decidieron la suerte final del capo. También fueron elegidas cuatro mujeres y dos hombres como jurados suplentes y con ello comenzó el juicio que revelaría no sólo aspectos desconocidos, sino la corrupción de la clase política de nuestro país.

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