*Mara Lezama, da contratos millonarios para el Servicio de Alimentos para el Personal Institucional e Infractores del Centro de Retención y Sanciones Administrativas, “El Torito”.

*La empresa “Gastronómica y Bares Escenica SA de CV” recibió un contrato por 8 millones 741 mil 307 por servir alimentos a los infractores y al personal.

*Pero ni agua les dan…según quejas del personal y ex huéspedes del “torito”.

*El verdadero negocio del Torito son los mil 500 y 2 mil pesos que se pagan de multa por salir de ahí.

STAFF SOL QUINTANA ROO

Cancún.-El Centro de Retención y Sanciones Administrativas del municipio de Benito Juárez encierra un fuerte olor a corrupción, impunidad y prepotencia en donde no solo se perciben los viejos moldes de simulación para encubrir los malos manejos de los recursos públicos sino también la complicidad entre autoridades y supuestos empresarios que corrompen sus servicios para doblegarse a los insaciables intereses de funcionarios públicos.

Al igual que en otros puntos del país, la esencia del Partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) no llega a Benito Juárez, paso de noche y solo el día de las elecciones. Los precursores de ese movimiento ahora son los principales autores la barbarie saqueadora que encabeza la morenista presidente municipal María Elena Hermelinda Lezama Espinosa.

Y para muestra solo basta un botón, y es muy notoria la corrupción, la impunidad y sobre todo la displicencia y opacidad con la que se otorgó el Servicio de Alimentos para el Personal Institucional e Infractores del Centro de Retención y Sanciones Administrativas mejor conocido como “El Torito”.

En enero pasado la empresa “Gastronómica y Bares Escenica SA de CV” con sede en el estado de Guerrero propiedad de Jorge Alain Giovanni Islas Morales y de Francisco Javier Vega Arizmendi, fue a quien se le otorgó el contrato número de contrato MBJ-OFM-DRM-073-2019 para brindar el servicio de alimentos para el personal institucional e infractores de “El Torito”.

Dicho contrato es por un año y asciende a 8 millones 741 mil 307 pesos, es decir, a 728 mil pesos mensuales en promedio, por servir alimentos que no consumen los alrededor de 20 personas que laboran diario. Y no se diga los detenidos.

Lo cierto del asunto es que ni las bases del contrato, ni el procedimiento de la licitación están disponibles al público, lo que encierra una gran sospecha de corrupción, pues resulta increíble que otras empresas con mayor arraigo y prestigio en Cancún y con menor presupuesto hayan sido rechazadas para pujar por los contratos para servir los alimentos en El Torito.

Lo peor del caso es que los alimentos de la empresa “Gastronómica y Bares Escenica SA de CV” no llega ni a botanas mucho menos a platillos “gourmet”. Según personal de “El Torito” en muchas de las veces los alimentos están descompuestos, no son cocinados al momento. “la verdad es que quienes trabajamos aquí no nos comemos esos alimentos y mucho menos los detenidos, pues la mayoría llega en estado inconveniente y lo que menos quieren es comer”, dijo un funcionario de El Torito.

“Allá atrás apesta a comida podrida, pues ni siquiera la basura se llevan las personas que llevan lo alimentos y la basura tarda hasta una semana en pasar, imagínese.

El principal objeto social de la empresa “Gastronomica y Bares Escenica SA de CV” es la operación, administración, representación y prestación de todo tipo de restaurantes servicios de bar y gastronómicos, incluyendo bebidas, sean alcohólicas o no.

Además, se dedica a la administración, operación y arrendamiento de todo tipo de restaurantes, cafeterías, bares, centros nocturnos, con la celebración de los juegos y apuestas permitidas previo el cumplimiento de todas las disposiciones legales del orden federal, estatal y/o municipal.

Como se podrá observar, la empresa no tiene experiencia en brindar alimentos a instituciones como El Torito, lo que mejor sabe hacer es organizar fiestas, y banquetes para altos funcionarios.

En otras entregas, Sol Quintana Roo ha denunciado lo que sucede en “El Torito” de Cancún, donde el encierro, las abultadas multas para recobrar la libertad por faltas administrativas como  conducir alcoholizado, orinar, defecar o riñas se pagan en un verdadero infierno.

MARA, COMPLICE DE REMBERTO

Y si estas prácticas se repiten una y otra vez, lo mismo las transas de los políticos, como fue el caso en la administración de Remberto Estrada quien otorgó el contrato No. MBJ-OFM-DRM-029-2018, por 7 millones 019 mil 796.84 a la empresa “Bishul Gourmet” S.A. de C.V., para suministrar 123 mil 501 raciones de comida.

Según el oficio No. DRM/4574/2017 comprueba que el Ayuntamiento de Benito Juárez paga una millonada por alimentación carcelaria y para eso contrató una empresa cuya sede está ubicada en la Ciudad de México, por cierto, la misma que proveedora de alimentos en 2017 de alimentos en el Ayuntamiento de Mauricio Vila Dosal -gobernador electo de Yucatán- según consta en el padrón de proveedores de dicha comuna.

Lo peor del caso en muchas de las veces ni agua potable les dan a los detenidos. “Nos dan comida común y corriente que nos traen, ración de carne molida, tilapia frita y fría, escabeche a medio preparar… En fin, no sé si a eso le podemos decir comida, pero por nuestros tiempos de turnos tenemos que comerlo”, nos señaló un policía.

“Ni agua nos dan; más sí nos mientan la madre, nos tratan con la punta de pie; nos insultan hasta el cansancio”, dijo uno de los infractores detenidos por manejar ebrio.

“Estoy de acuerdo que hice mal por conducir con tres copas encima, pero fui a comer con mi familia; me bajaron, me humillaron delante de mi esposa e hijos. No respetan a la gente”, afirmó Andrés Ramírez Hernández.

Es así como este medio informativo dejó  en claro, por enésima ocasión, como la administración de Remberto Estrada Barba desvíaba  millones de pesos para su causa y mintió  al decir que sus contratos benefician a los ciudadanos y/o trabajadores del Ayuntamiento de Benito Juárez.

EL VERDADERO NEGOCIO

“El Torito” de Cancún, se ha convertido en una de las peores cárceles del país, es un sitio donde los infractores reciben las peores humillaciones que puede sufrir cualquier ser humano al quedar bajo las órdenes de policías ligados a la delincuencia organizada.

Hecho que ha sido comprobado y denunciado, no sólo por Sol Quintana Roo, sino por las acciones en las que se han visto envueltos cientos de policías municipales de Benito Juárez y por la inseguridad que hoy se vive y que está dejando decenas de ejecutados.

Sobre el tema pueden opinar miles de ciudadanos, ejemplo de la corrupción y de las vendettas fue el esposo de la ex alcaldesa de Lázaro Cárdenas Trinidad, García Argüelles García (Joselín Ávila Correa), detenido por borracho y exhibido por la Policía al entregar el video dentro de la celda por unos cuantos pesos.

El verdadero negocio de “El Torito”

Los detenidos son puestos tras las rejas por los policías municipales de Benito Juárez, no importa si realmente son infractores del bando de policía y buen gobierno, lo importante para la autoridad es que esos elementos cumplan con la cuota de 100 a 150 detenidos por turno, para ello decenas de patrullas tipo Pick up con tres uniformados salen todas las noches de “cacería” y deben llenar diario las celdas, en busca de que la mayoría de los infractores paguen las multas que van de mil 600 hasta dos mil pesos por cada uno, y sino 36 horas de arresto preventivo, en una celda con 40 o más detenidos.

En este tipo de detención de ciudadanos alcoholizados, los policías llevan a cabo recorridos en busca de los candidatos a ayudarles a cumplir con la cuota, que les imponen los jefes por son órdenes “desde arriba”; y fácilmente se dedican a “cazar” a todos aquellos que salen de los bares y taquerías, centros botaneros, bares con espectáculos de desnudos, y ahora hasta los que se encuentran borrachos en los paraderos, esperando el transporte urbano o taxis que los conduzcan a sus hogares.

Las víctimas de la policía principalmente son los trabajadores de la industria hotelera, meseros, cantineros, cocineros, y personal de mantenimiento, también pero en menor medida son los empleados y profesionistas con mayor preparación, e incluso jóvenes estudiantes que gustan de salir a divertirse y acaban en “El Torito”.

Los abusos y robos que comenten a discreción e impunemente los policías encargados de llenar las celdas inician desde la detención, ya que hay abuso de fuerza, golpes y vejaciones en contra de aquellos ciudadanos alcoholizados; durante la revisión lo primero que buscan son los teléfonos celulares, el dinero, los cigarros, los relojes y cadenas que tengan algún valor, para adjudicárselos, ya que nunca se los devuelven a los auténticos dueños; y cuando son remitidos ante el juez, los detenidos son acusados de escandalizar en vía pública, ingerir bebidas embriagantes en la calle, y hasta ultraje por haber proferido palabras altisonantes.

Si el afectado acusa ante el juez al policía de haberle robado dinero, teléfono celular, cigarros o cualquier otro objeto de su propiedad, simplemente lo ignoran o en el mejor de los casos le recomiendan que ponga su queja en la contraloría de la dirección municipal de seguridad pública y tránsito, donde la tramitología, requisitos y pérdida de tiempo, implica que el ciudadano agraviado por los policías tenga que invertir tiempo, dinero y esfuerzo, por lo que el afectado prefiere, que el delito quede impune.

A “El Torito” de Cancún, llegan a toda hora, principalmente en la noche y la madrugada  las pickups de la policía municipal con su carga de infractores, la mayoría en estado de ebriedad y en estado de indefensión; los detenidos alcoholizados son obligados a firmar una hoja donde dice que acepta que le fueron leídos sus derechos, que le fue explicado el motivo de la detención, que deja en resguardo sus pertenecías, y que tiene derecho a pagar una multa entre otras cosas; lo cual es falso ya que el empleado que funge como secretario del juzgado, quien gusta de trabajar sin la camisola y solo con una camiseta puesta, no hace más que entregarle a cada detenido la hoja para que la firme.

Si el detenido pide aclaración, hace observaciones, exige sus derechos, pide la presencia de su abogado, o manifiesta su inconformidad, el individuo que gusta de trabajar sin el uniforme completo y hace las veces de secretario, de quien no se sabe su nombre por no estar a la vista, se indigna y le dice al policía: Llévatelo y “dale 30” que significa ponerlo a disposición del Ministerio Público, mostrando su ignorancia jurídica, ya que el remitido llegó al “torito” por  una falta administrativa, ya que previamente fue presentado en seguridad pública y el policía no señaló delito alguno, sino una falta administrativa (andar de borracho).

Por otra parte cuando el detenido pasa al escritorio de la doctora en turno, la galena encargada de certificar medicamente al ciudadano, no utiliza ningún tipo de aparato, ni hace ningún examen para enterarse del estado de salud del ciudadano, y solo se concreta a preguntarles cuántas cervezas o copas injirió, su nombre, su dirección y a que se dedica.

En varios casos se ha detectado que algunos infractores son despojados de su ropa y calzado, principalmente cuando son de buena calidad, de marca de prestigio, cuando son prendas nuevas o de moda; prácticamente desnudos, solo con calzoncillos permanecen 36 horas dentro de las celdas de 8 metros de largo por 4 metros de ancho.

Dentro de esos espacios enrejados se encuentran dos excusados, 1 mingitorio, y un lavamanos, los cuales se mantienen limpios gracias a que existe agua corriente en todos ellos; y además los custodios programan la limpieza del piso y paredes con una solución de agua, cloro y limpiador, con el cual se evitan malos olores y se previenen infecciones.

Durante las 36 horas que dura el arresto preventivo, son múltiples las quejas de los detenidos, entre quienes es común escuchar que fueron detenidos en la banqueta, que los estaban esperando al salir de los bares, incluso hay testimonios donde son detenidos cuando  llegan al lugar  y bajan del transporte público, principalmente de los taxis, y si el taxista opina, también corre el riesgo de ser detenido acusado de cómplice, le piden que se retire inmediatamente; en casos insólitos los ciudadanos han sido arrestados al bajar de sus vehículos particulares afuera de su casa, cuando regresan de haber ido a comprar más cerveza y sin estar totalmente borrachos; o porque regresan a sus hogares de alguna fiesta y dentro del auto llevan “una reserva para el otro día” la cual les fue regalada, cerrada, donde se encontraban conviviendo.

Por otra parte hay casos más terribles que se pueden presenciar dentro del “Torito” son los métodos de sometimiento comparables a la tortura, que emplean los custodios, quienes literalmente cuelgan a los detenidos cuando se comportan de forma violenta, impertinente, o que ponga en riesgo la integridad de los demás detenidos; los esposan de ambas manos y con una de las esposas los cuelgan de los barrotes con los brazos hacia atrás y la cara al piso, así permanecen durante varias horas, hasta que el custodio considera que se le ha pasado el efecto del alcohol y en algunos casos intoxicación con sustancias prohibidas.

Lo único rescatable es que permiten que los detenidos se pongan en contacto con sus familiares y pronto los rescaten a costa de pagar 1800 pesos; que los detenidos reciben una pequeña porción de comida y les permiten tener un garrafón de agua potable dentro de la celda, la cual es compartida por  40 o 50 detenidos que hay en cada celda del “Torito”.

Además están los operativos de detección y detención de automovilistas en estado de ebriedad que circulan con una ingesta de alcohol superior a .40, la cual es detectada a través de la aplicación de la prueba de alcoholemia, dichos puntos de revisión y aplicación de pruebas se realiza de forma aleatoria en diversos puntos de la ciudad, en ocasiones hasta tres retenes al mismo tiempo en la zona hotelera, y dos en cruces de avenidas principales de la ciudad, donde hay mayor circulación de vehículos.

Para estos infractores la situación dentro de las celdas es más cómoda, ya que están en un anexo donde permanecen 36 horas, pero desde la detención sus familiares saben que fueron remitidos al “Torito”, les permiten recibir alimentos y agua, también accesorios de limpieza personal principalmente papel higiénico, y la limpieza de las celdas es más controlada, ya que nunca llegan a 20 los detenidos que están al mismo tiempo.

Pero ciertamente también es mucho más elevado el costo de la multa, los amparos se los conceden con un costo de 5 mil pesos promedio, y el golpe al bolsillo más duro es para recuperar el vehículo donde viajaban al momento de ser detenidos por conducir en estado de ebriedad, ya que se requieren entre 4 y 6 mil pesos para recuperar el vehículo, ya que entre otros gastos hay que pagar el arrastre de la grúa al corralón, las multas, las infracciones pendientes, tener al corriente los pagos de derechos y en su caso tenencias, además de presentar documentos originales del automóvil entre otros.

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