Sol Quintana Roo
Blog del Narco

REPORTAJE ESPECIAL: EL JUICIO DEL SIGLO DEL “CHAPO” GUZMÁN (Sexta de ocho partes)


STAFF SOL QUINTANA ROO


Por la temporada invernal, el juicio se suspendió el 21 diciembre y al reanudarse el 3 de enero, tocó el turno a Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo”, integrante del cártel de Sinaloa, quien se declaró culpable de tráfico de drogas en Estados Unidos.


Fue arrestado en la Ciudad de México el 19 de marzo de 2009 y extraditado a los Estados Unidos en febrero de 2010 para ser juzgado por cargos relacionados con el narcotráfico. Se declaró culpable y se comprometió a declarar y aportar toda la información que pudiera necesitar la fiscalía.


Al testificar, dijo que el ex presidente Vicente Fox no ayudó al “Chapo” a fugarse la primera vez, “pues sólo tres o cuatro personas estaban enteradas del plan de fuga ya que, cuantas más personas lo conocieran, había más posibilidades de que se estropeara”.


Confirmó la versión de la escapatoria en un carrito de lavandería, escondido debajo de una carga de sábanas y mantas sucias y que “El Chapo” iba contando cada una de las puertas por las que iba pasando ya que, cada vez que tenía que pasar por un control de la policía, escuchaba el sonido de cuando se abrían las rejas.


Dijo también que en 2007 un general que identificó sólo por su apellido (Antimo) solicitó una cita y se reunió con su padre, “El Mayo” Zambada, en Culiacán, Sinaloa. En ese encuentro donde estuvo presente, el general explicó que “estaba buscando a mi papá porque había rumores en la Secretaria de la Defensa” de que varios capos estaban buscando dividir a los generales, ofreciendo pagar por el arresto de “mi padre y de mi compa El Chapo”.


Dijo que, entre otros, los Carrillo Fuentes, los Beltrán Leyva y el cártel de Los Zetas estaban en ese juego. Sin embargo, “algunos generales pensaban que era mejor” estar del lado de su padre, y estaban preocupados por las guerras impulsadas por esos grupos delictivos en todo el país.
La reunión, indicó, duró unas cinco horas y al final “mi padre agradeció la visita”, quedaron en que el general los mantendría informados acerca de esos intentos en contra de ellos, como también de operativos del gobierno y le entregó 50 mil dólares al militar, con el acuerdo de que esa cifra sería entregada cada mes.


El general Humberto Eduardo Antimo Miranda fue oficial mayor de la SEDENA en esas fechas hasta el 31 de marzo de 2008, cuando fue retirado de ese cargo.


También habló sobre un “coronel Adams”, contacto directo de su padre, quien era “encargado de la seguridad del presidente Fox” en 2001. El coronel le pasaba información y cuando escapó “El Chapo” él lo ayudó a informarle cómo evadir a los que lo estaban persiguiendo.


En ese tiempo, el coronel Marco Antonio de León Adams era jefe de la guardia personal del Estado Mayor Presidencial.


“El Vicentillo” abundó sobre la extensa corrupción que es parte integral de la operación de los cárteles, señalando que comandantes y otros oficiales de las policías Federal, judicial, estatal y municipal en Sinaloa estaban en la nómina de su padre y de “El Chapo” a cambio de “protección”.
Calculó que a escala estatal se pagaba más de un millón de dólares mensuales –más bonos– a estos oficiales. Indicó que también se hacía lo mismo con otros integrantes de la organización de su padre en otros estados, desde Oaxaca y Chiapas, hasta la Ciudad de México y zonas fronterizas como Ciudad Juárez y Mexicali.


En su segunda comparecencia, “Vicentillo” relató la guerra por el mercado de la droga que se desató en la primera década del siglo, señalando que “El Chapo” utilizó a la DEA y a la Policía mexicana para luchar en su propia guerra con los carteles rivales, afirmando que utilizó su influencia sobre la policía y el Ejército mexicanos para que atacaran a los carteles rivales, como el de los Beltrán Leyva o los hermanos Carrillo Fuentes y así evitar enfrentamientos directos para que sus fuerzas no fueran mermadas.


Durante el juicio, se supo que el encargado de las comunicaciones internas del Cártel de Sinaloa, cooperó de forma secreta con el gobierno estadunidense durante al menos dos años, al entregar claves telefónicas y enviar llamadas al FBI en las que se oye al “Chapo” hablando de túneles, drogas y calmando a sus trabajadores para que no golpeen a miembros de la policía.


Al declarar el agente del FBI Stephen Marston dijo que su agencia logró que el colombiano Cristian Rodríguez cooperara y facilitara valiosa información, con lo que la agencia obtuvo entre 100 y 200 llamadas interceptadas del “Chapo”, realizadas en el 2011.


Al enterarse que el ingeniero colombiano Christian Rodríguez, colaboraba ya con el FBI, ordenó que lo mataran pero ya había huido a los Estados Unidos en 2013 y cinco años después, testificó en el juicio contra su antiguo jefe.


En una de esas conversaciones se escucha a Guzmán pedirle a “El Yanqui” (jefe regional de la Agencia Federal de Investigaciones en México), no mover al personal ubicado en la empresa, es decir no cambiar a oficiales de zona que han cooperado varios años con la organización, a la que se refieren como «la empresa».


En otro audio intervenido, en el que se habla de que cuando menos “El Chapo” espiaba a 50 de sus allegados, incluidas su esposa y amantes.


En uno de los mensajes de texto que envió a su esposa Emma, en el que habló respecto a cómo escapar de una redada, bromeó sobre armar a su hija de 18 meses con un rifle de asalto.
En otra de las llamadas, el 22 de febrero de 2012, “El Chapo”, le pidió a su esposa Emma zapatos del número 27, pantalones y hasta tinte para el bigote, luego de que había logrado escapar de una redada de autoridades mexicanas y estadounidenses en su casa de Cabo San Lucas.


También se supo que “El Chapo”, durante varios años, elaboró planes para un libro y una película sobre su vida, que él mismo deseaba dirigir, según su ex mano derecha Alex Cifuentes, para lo cual contrató a un productor colombiano llamado Javier Rey para que le ayudara con el guión.


El Chapo recurría al servicio de espionaje FlexiSpy, instalado en los celulares de sus parejas. El dispositivo para espiarlas “se convirtió en su juguete personal y en sus pláticas con mujeres, Guzmán Loera habla de sus negocios ilícitos, en especial, con Agustina Cabanillas Acosta, alias “La Fiera”, quien era su mensajera para arreglar tratos de narcotráfico, además de su amante.


En ese momento del juicio, cuando trascienden las infidelidades del “Capo”, su esposa Emma estaba presente y por primera vez no le dirigió siquiera la mirada a su marido.


El 18 de enero, Lucero Guadalupe Sánchez López, “La Chapodiputada”, al no aguantar la presión de la Corte Federal de Estados Unidos y al volver a ver al que fuera su amante se derrumbó y tuvo que darse un receso de cinco minutos, en los que Emma Coronel, su esposa, siguió desde la segunda fila todos los acontecimientos con una indescifrable sonrisa.


Lucero se declaró culpable de tráfico de cocaína en una corte de Estados Unidos y su colaboración podría reducir una sentencia que puede ser incluso de cadena perpetua. En su testimonio se refirió al “Chapo” como su esposo, pero terminó nombrándolo como “el acusado”.


Lucero Guadalupe, ex legisladora estatal de Sinaloa, pero destituida al descubrirse su relación con Guzmán Loera, llegó como testigo cooperante de la fiscalía contra quien llegó a considerar su novio y hasta su esposo.


Al rendir su testimonio, dijo que conoció a Joaquín en 2011, cuando tenía 21 años, que la puso a trabajar primero en el manejo y compra de cientos de kilos de mariguana en la sierra de Durango, pero terminó de lleno en el mundo de “El Chapo” para tenerlo contento y evitar que involucrara a sus hermanos en el negocio.


Sobre su relación sentimental dijo seguir confundida, porque pensaba que era una relación de pareja, “a veces lo quería, a veces le tenía miedo” dijo y que de esa relación, había nacido un hijo al que bautizaron como Rubén.


Cabe recordar que Lucero Guadalupe fue la mujer que la madrugada del 17 de febrero del 2014 huyó junto con “El Chapo”, desnudo, a través de un túnel que se hallaba oculto bajo la bañera de una residencia en Culiacán, aunque una semana después, sería detenida en un hotel de Mazatlán.
Ahora testifica en contra de quien fuera su amor, en busca de beneficios para reducir su condena que podría ser de cadena perpetua a sólo 10 años de prisión.

a por el mercado de la droga que se desató en la primera década del siglo, señalando que “El Chapo” utilizó a la DEA y a la Policía mexicana para luchar en su propia guerra con los carteles rivales, afirmando que utilizó su influencia sobre la policía y el Ejército mexicanos para que atacaran a los carteles rivales, como el de los Beltrán Leyva o los hermanos Carrillo Fuentes y así evitar enfrentamientos directos para que sus fuerzas no fueran mermadas.


Durante el juicio, se supo que el encargado de las comunicaciones internas del Cártel de Sinaloa, cooperó de forma secreta con el gobierno estadunidense durante al menos dos años, al entregar claves telefónicas y enviar llamadas al FBI en las que se oye al “Chapo” hablando de túneles, drogas y calmando a sus trabajadores para que no golpeen a miembros de la policía.


Al declarar el agente del FBI Stephen Marston dijo que su agencia logró que el colombiano Cristian Rodríguez cooperara y facilitara valiosa información, con lo que la agencia obtuvo entre 100 y 200 llamadas interceptadas del “Chapo”, realizadas en el 2011.


Al enterarse que el ingeniero colombiano Christian Rodríguez, colaboraba ya con el FBI, ordenó que lo mataran pero ya había huido a los Estados Unidos en 2013 y cinco años después, testificó en el juicio contra su antiguo jefe.


En una de esas conversaciones se escucha a Guzmán pedirle a “El Yanqui” (jefe regional de la Agencia Federal de Investigaciones en México), no mover al personal ubicado en la empresa, es decir no cambiar a oficiales de zona que han cooperado varios años con la organización, a la que se refieren como «la empresa».


En otro audio intervenido, en el que se habla de que cuando menos “El Chapo” espiaba a 50 de sus allegados, incluidas su esposa y amantes.


En uno de los mensajes de texto que envió a su esposa Emma, en el que habló respecto a cómo escapar de una redada, bromeó sobre armar a su hija de 18 meses con un rifle de asalto.


En otra de las llamadas, el 22 de febrero de 2012, “El Chapo”, le pidió a su esposa Emma zapatos del número 27, pantalones y hasta tinte para el bigote, luego de que había logrado escapar de una redada de autoridades mexicanas y estadounidenses en su casa de Cabo San Lucas.


También se supo que “El Chapo”, durante varios años, elaboró planes para un libro y una película sobre su vida, que él mismo deseaba dirigir, según su ex mano derecha Alex Cifuentes, para lo cual contrató a un productor colombiano llamado Javier Rey para que le ayudara con el guión.


El Chapo recurría al servicio de espionaje FlexiSpy, instalado en los celulares de sus parejas. El dispositivo para espiarlas “se convirtió en su juguete personal y en sus pláticas con mujeres, Guzmán Loera habla de sus negocios ilícitos, en especial, con Agustina Cabanillas Acosta, alias “La Fiera”, quien era su mensajera para arreglar tratos de narcotráfico, además de su amante.


En ese momento del juicio, cuando trascienden las infidelidades del “Capo”, su esposa Emma estaba presente y por primera vez no le dirigió siquiera la mirada a su marido.


El 18 de enero, Lucero Guadalupe Sánchez López, “La Chapodiputada”, al no aguantar la presión de la Corte Federal de Estados Unidos y al volver a ver al que fuera su amante se derrumbó y tuvo que darse un receso de cinco minutos, en los que Emma Coronel, su esposa, siguió desde la segunda fila todos los acontecimientos con una indescifrable sonrisa.


Lucero se declaró culpable de tráfico de cocaína en una corte de Estados Unidos y su colaboración podría reducir una sentencia que puede ser incluso de cadena perpetua. En su testimonio se refirió al “Chapo” como su esposo, pero terminó nombrándolo como “el acusado”.


Lucero Guadalupe, ex legisladora estatal de Sinaloa, pero destituida al descubrirse su relación con Guzmán Loera, llegó como testigo cooperante de la fiscalía contra quien llegó a considerar su novio y hasta su esposo.


Al rendir su testimonio, dijo que conoció a Joaquín en 2011, cuando tenía 21 años, que la puso a trabajar primero en el manejo y compra de cientos de kilos de mariguana en la sierra de Durango, pero terminó de lleno en el mundo de “El Chapo” para tenerlo contento y evitar que involucrara a sus hermanos en el negocio.


Sobre su relación sentimental dijo seguir confundida, porque pensaba que era una relación de pareja, “a veces lo quería, a veces le tenía miedo” dijo y que de esa relación, había nacido un hijo al que bautizaron como Rubén.


Cabe recordar que Lucero Guadalupe fue la mujer que la madrugada del 17 de febrero del 2014 huyó junto con “El Chapo”, desnudo, a través de un túnel que se hallaba oculto bajo la bañera de una residencia en Culiacán, aunque una semana después, sería detenida en un hotel de Mazatlán.
Ahora testifica en contra de quien fuera su amor, en busca de beneficios para reducir su condena que podría ser de cadena perpetua a sólo 10 años de prisión.

PRIMERAS CINCO PARTES:EL JUICIO DEL SIGLO DEL “CHAPO” GUZMÁN

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