Francisco medina

En un acto triunfalista, con una visión de un país de las maravillas, en pejelandia de la República Amorosa, todo parece estar listo para el bailongo del 1 de julio en el Zócalo capitalino donde el pueblo bueno y sabio se dará cita para escuchar a su gran Tlatoani y los alimente una vez más con atole con el dedo.

López Obrador aseguró que todos los músicos que participarán son voluntarios, y aunque omitió hablar sobre el costo que tendrá este evento, afirmó que no es grande el costo: “no hay derroche, es austero completamente”.

“Es que van a ser mariachis de la Secretaría de la Defensa Nacional, orquestas de la Secretaría de Marina, van a haber hasta bailongo. Y vamos a celebrar porque no es poca cosa, es un año del triunfo de muchos mexicanos que lucharon para vivir estos momentos”, dijo.

Este será el tercer «festival» al que convoca López Obrador: el primero se celebró el 27 de junio de 2018 en el Estadio Azteca con motivo de su cierre de campaña, y contó con la participación de Margarita ‘la Diosa de la Cumbia’, Eugenia León, La Banda Sinfónica de Tlaxiaco, Susana Harp y Belinda.

El segundo ‘AMLO fest’ se realizó en el Zócalo capitalino el 1 de diciembre, el día de su toma de protesta como presidente de México y tuvo como invitados a la soprano Regina Orozco, Eugenia León, María Reina y Liliana Felipe.

A casi seis meses del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, sus niveles de aprobación han descendido 10 puntos porcentuales, en comparación con las mediciones realizadas a los 100 días de haber tomado posesión, según una encuesta de De las Heras Demotecnia.

La encuesta telefónica aplicada los pasados 21 y 22 de mayo a más de mil personas en distintas entidades de la República Mexicana, revela que de un 80 a un 70 por ciento de aprobación fue la caída registrada.

Para su director general, Rodrigo Galván de las Heras, esta diferencia podría considerarse como normal, resultado del desgaste natural de cualquier administración.

En el programa se contempla que López Obrador de un mensaje a los presentes donde hará un balance de su gobierno, como un anticipo de lo que será su primer informe de gobierno que seguramente estará repleto de buenas noticias, de mensaje motivacional y por que no le de un tique evangelizador. Y es que en una de sus conferencias mañanera, no dudó en reconocer que es seguidor de Jesucristo.

Y es que López Obrador criticó a quienes lo cuestionan por su religión, manifestó que es creyente de Jesús, pero respeta la libertad de culto.

“Soy seguidor de Jesucristo y en esa religión me prohíben los lujos y la fantochería, dicen que por esa religión que no canto el Himno Nacional (risas)… Yo soy respetuoso de todas las religiones de creyentes y de no creyentes”.

Hace unas semanas hubo polémica porque en varios videos de ceremonias oficiales AMLO no cantaba el Himno por sus creencias religiosas, él reviró que hay eventos en los que el protocolo es distinto pero siempre trata de entonarlo.

“Ya voy a cantar el Himno, siempre lo canto, cuando se puede lo canto… Hay veces que de acuerdo al protocolo, se rinde honores al presidente, porque tiene representa el Estado… les puedo hasta contar la historia del Himno… a respetar el Himno, la Bandera, a cantar el Himno, todos”, declaró el presidente en mayo pasado.

Y según él, su religión le demanda no mentir, no engañar, no robar. Pero esperemos que aclare por qué regaló 800 millones de pesos a Guarderías del #PT. Por qué, regaló 600 millones de pesos al Gobierno de El Salvador. Por qué regaló 500 millones de pesos al Béisbol. Y sobre todo, por qué despidió a 741 médicos del #IMSS y no da quimioterapias ni medicamentos. Además de que aclare todas sus decisiones, terquedades y ocurrencias con las que dice el ha gobernado y no tiene ninguna ciencia, sino solamente sentido común.

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