(Segunda de cinco partes)

STAFF SOL QUINTANA ROO

OPERACIÓN DE LOS CÁRTELES EN LA CDMX

De acuerdo con el documento “México: crimen organizado y organizaciones del narcotráfico (Mexico: Organized Crime and Drug Trafficking Organizations) de June S. Beittel, analista de asuntos latinoamericanos en el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos en la Ciudad de México, sí hay influencia de al menos tres cárteles de narcotráfico.

El análisis destaca que en la Ciudad de México hay influencia del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), los Caballeros Templarios y la Familia Michoacana y precisa que la capital del país es una de las entidades federativas en donde hay presencia de 24 células del narcotráfico, sólo por abajo de Tamaulipas con 42 y Guerrero con 25.

En su estudio, detalla las zonas donde operan dichos cárteles y sus células:

ORIENTE

El 21 de julio del año pasado, ocurrió un enfrentamiento en el que infantes de la Marina-Armada de México abatieron a Felipe de Jesús Pérez Luna, El Ojos, líder del Cártel de Tláhuac, una de las células del Cártel Jalisco Nueva Generación que operan en la capital mexicana.

Los hechos provocaron lo nunca antes visto en la Ciudad de México, una serie de bloqueos relacionados con el grupo criminal, secuestro y quema de vehículos, manifestaciones de protesta por la muerte del “Ojos” y muestras de apoyo hacia el narcotraficante abatido, como ha ocurrido en otras latitudes de la República Mexicana.

Quedó de manifiesto que Felipe de Jesús mantenía el control de la venta de droga en otros puntos de la ciudad, como Milpa Alta, Xochimilco, Iztapalapa y Coyoacán, incluyendo la zona de Ciudad Universitaria, en la UNAM.

CENTRO

Otra de las células del narcotráfico que operan en la Ciudad de México es La Unión de Tepito, responsable de extorsiones a comerciantes y venta de droga en el corredor comercial de colonias céntricas como la Condesa, Hipódromo Condesa y Roma, de acuerdo con reportes de la policía.

En su origen esta organización fue creada por un grupo de jóvenes que se dedicaron, primero, a cobrar protección a comerciantes del centro de la Ciudad de México y al amparo del crimen organizado, saltaron a la distribución de droga.

En noviembre de 2012, integrantes de La Unión de Tepito irrumpieron en el bar The End para asesinar a El Vaquero, quien hasta entonces daba protección a los antreros de la colonia Condesa y, desde esa época, mantienen un dominio y son responsables de los principales delitos en la zona, entre ellos el narcomenudeo.

Las acciones de la policía capitalina contra La Unión de Tepito se intensificaron a raíz del caso del bar Heaven, en mayo de 2013, en el que 13 personas fueron levantadas y ejecutadas, derivado de problemas entre grupos rivales de narcotraficantes.

Ese fue uno de los casos que evidenciaron la pugna entre organizaciones del narco y no entre “narcomenuderos”, como insiste el gobierno local en llamar a los vendedores de droga en la Ciudad de México.

El 23 de mayo de 2013, fue encontrado el cuerpo sin vida de Horacio Vie Ángel, “El Chaparro”, recargado sobre un árbol afuera del bar Black, en la colonia Condesa. El domingo 26, tres días después ocurrió el secuestro de 13 jóvenes habitantes de Tepito, pero la noticia se mantuvo en secreto hasta que el miércoles 29, habitantes del barrio bravo cerraron el Eje 1 Norte para pedir a las autoridades que resolvieran el caso.

Se supo entonces que habían sido plagiados por un comando armado a plena luz del día, en el Bar After Heaven, en la Zona Rosa, corazón de la Ciudad de México.

Entre los desaparecidos estaban los hijos de dos figuras de la vida delictiva de Tepito: Jerzy Ortiz Ponce, hijo de Jorge Ortiz Reyes, alias El Tanque; y Saíd Sánchez García, hijo de Alejandro Sánchez Zamudio, alias El Papis, ambos reconocidos capos de Tepito, actualmente presos en una cárcel de Hermosillo, Sonora por delitos contra la salud y portación de armas de fuego.

Los jóvenes secuestrados fueron brutalmente torturados y asesinados, así como enterrados en una fosa clandestina del Estado de México.

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