*Inaceptable Coyuntura

*¡Muerte a la Comparsa!

Por Rafael Loret de Mola

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STAFF SOL QUINTANA ROO

       El árbitro electoral retrocedió casi cuatro décadas en 2017. Ya nos habíamos “acostumbrado” al anuncio puntual del vencedor o vencedores en la noche misma de la jornada comicial. No hacerlo ahora significó para muchos, incluido quien les escribe, un nuevo espacio para la manipulación y el uso de algoritmos, en la nueva era cibernético en donde es posible que el presidente de los Estados Unidos, la mayor potencia mundial, permanezca en su puesto a pesar de habérsele comprobado que llegó a la Casa Blanca gracias al hackeo ¡de los rusos!; esto es, sus enemigos tradicionales se convirtieron en aliados estratégicos para beneplácito del magnate, el mayor símbolo del capitalismo torcido, en un mundo al revés del que conocíamos.

       Así, en México, en donde los caciques estatales siguen en su afán de imponerse a costa de la mayor parte de los mexicanos y gobernar como si tal deber fuera sólo un pretexto para abrir la caja fuerte de las concesiones fraudulentas como tanto hemos. ¿Comicios limpios? No es así si consideramos las tremendas pruebas sobre llenados de boletas en entidades claves, como todas las del litoral del Golfo cuyos dueños reales conforman el cártel con el mismo nombre, uno de los más poderosos del país, que entró a la campaña, de nuevo, porque algo falló respecto a la amnistía prometida para ellos. Esta es una dolorosa verdad a la que jamás nos acostumbraremos.

        Pregunté a un importante informante –quien me ha proporcionado confidencias precisas jamás desmentidas para mis libros-, si en aquella hora tenebrosa -2017- era factible que algún postulante de elevado nivel pudiera ocupar su cargo sin la intervención o el visto bueno del narcotráfico; su respuesta fue contundente:

        –Esto es francamente imposible. Tiene –cualquiera de los aspirantes- que negociar si quiere ganar.

       Y aquí vamos, en la maraña creada por el INE para hacer brotar la información “lentamente” en aquella ocasión, como se ufana en declarar el racista Lorenzo Córdova Vianello, el más cínico de cuantos han pasado por este instituto ganándole el curso a Luis Carlos Ugalde, cuando todavía se hablaba del IFE, uno de los grandes artífices del fraude que permitió la usurpación de calderón y quien no tuvo empacho en declarar, dos años después, que no pudo “contrarrestar” las presiones de la Presidencia en 2006, entonces bajo la férula del campeón de los botines y las hebillas, vicente fox, siempre aconsejado por las “muchas faldas”.

        Las evidencias sobre desviaciones son múltiples; el dolor de no pocos ciudadanos también. La democracia sufrió un duro embate pero no ha vencido a la soberanía popular que acabará por imponerse a pesar de las estúpidas estridencias del peñismo. Por eso y mucho más tiene tanto miedo el ex presidente de la corrupción, de la mayor que hayamos atestiguado, el señor peña. No es, de ninguna manera, sencillo y todavía dan patadas de ahogado. Pero contra la unidad de la mayoría de los mexicanos no hay muro, ni el de Trump, que prevalezca. La suerte no funciona en estos casos y basta salir a la calle para servirnos del termómetro civil que marca la fiebre de un colectivo cansado de farsas, como la del pobre imbécil José Antonio Fernández Carbajal, presidente de FEMSA –una de las empresas multimillonarias del país-, quien pidió no votar con el hígado, esto es como si fuera sencillo olvidar matanzas, corruptelas, agresiones y una venta antipatriótica del territorio nacional. ¿Es esto lo que quieren mantener los tuertos hijos del viejo sistema, los priistas para quienes todo se justifica mientras mantengan sus privilegios en la política y las empresas privadas?

        Modernizarse o morir en la ignominia.

        La Anécdota

        El primer paso a dar, hoy mismo, es el de liquidar a los órganos electorales y abrir un tercer camino para garantizar la seguridad de los votantes –se dieron medio centenar de asesinatos en las campañas hace apenas dos años-, del flagelo incesante del crimen organizado. ¿Hasta cuándo los “capos” extenderán el blindaje a cambio de ser tolerados como “males necesarios” por los corruptos en el poder?

       Si de atacar la inmoralidad pública se trata, también es imperativo que cese esta cadena indigna entre los narcos y as autoridades y sus representantes partidistas. De allí que sea indispensable legislar, con los debidos consensos públicos, sobre el imperativo de recuperar la sanción mayor, la pena de muerte, para traficantes –de drogas y armas-, secuestradores y genocidas. Qué no le tiemblen las manos a los legisladores que estrenarán curules y escaños en septiembre próximo en plena y compleja transición política.

        ¡Muerte a las concesiones soterradas!

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