José Sánchez/STAFF SOL QUINTANA ROO

Y al final el presidente de Estados Unidos, Donald John Trump, se salió con la suya.
Puso su muro y lo estamos pagando nosotros.

Las balandronadas del mandatario norteamericano terminaron siendo certezas, pese a lo que diga el presidente Andrés Manuel López Obrador y su gabinete.

Y lo peor, estamos a la cabeza de migrantes rechazados, retenidos o expulsados, por sobre la Unión Americana.


A fines del sexenio pasado, cuando Trump elevó el tono de sus insultos y nos llamó de todo, advirtió que el muro se levantaría y seríamos nosotros los que lo pagaríamos.

Tanto en el pasado régimen como en el actual, no se le respondió con firmeza, con energía. Las respuestas han sido un tanto tibias, aunque siempre se dijo que no lo aceptaríamos.

Y al final, nos convertimos en ese muro.

En los últimos dos meses, ante la complacencia del presidente Trump, el gobierno de López Obrador puso en marcha gigantescos operativos con militares, sobre todo, y con civiles, para evitar que miles y miles de centroamericanos lleguen a pedir asilo al vecino país del norte.

En el pasado mes de junio, la GN y el INM interceptaron decenas de migrantes y deportaron a más de 20 mil 912.

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón se aunó de haber reducido “significativamente” el lujo de migrantes a dicho país.

Ambos gobiernos endurecieron la presencia militar en sus fronteras sur, con la inclusión de redadas para deportar millón y medio de indocumentados y la entrada en vigor de la nueva orden que evita a los migrantes pedir asilo en Estados Unidos si no lo hicieron antes.

Y nos convertimos en “tercer país seguro”, comprometidos a satisfacer las necesidades de migrantes que no hemos sido capaces de garantizar a nuestros connacionales.

Somos el tercer país seguro, los militares los ponemos nosotros y todos los gastos que generan esas medidas los pagamos nosotros, mejor dicho, los mexicanos con sus impuestos.

Así, ¿no es cierto que Trump logró sus objetivos, sin que siquiera se diera una nota diplomática, aunque fuera tibia, por los atropellos de Trump?

Ya lo dijo el mismo mandatario gringo, a sus adversarios los intimida, los insulta, los apabulla y si no protestan, los aplasta, pero si hay reclamos entonces se sienta a negociar.

¿Seguiremos aceptando mansamente tantas imposiciones?

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