*Violencia Incubada

*Yunes es Mucho Peor

– – – – – – – – – – – – – –

  Por Rafael Loret de Mola/ STAFF SOL QUINTANA ROO

       Sin duda alguna la violencia no se genera de manera espontánea pero los brotes de indignación social sí. Recuérdese el célebre “Fuenteovejuna” de Lope de Vega cuyo desenlace, anárquico y brutal, es consecuencia del cansancio de la ciudadanía ante los múltiples abusos de las autoridades, “el comendador”, cuya opresión era ilimitada; y así fue durante años hasta que los encendidos pobladores decidieron tomarse justicia por propia mano y dispusieron de la vida del sátrapa. El relato es preciso y el mensaje, todavía hoy, debiera sacudir las conciencias de los opresores en todas las latitudes.

       Hace dos años, en San Juan Chamula, Chiapas, y en Pungarabato –Ciudad Altamirano-, Guerrero, sendos alcaldes fueron linchados por un centenar de exacerbados y empobrecidos residentes, la mayor parte de ellos pertenecientes a etnias indígenas con historias de valentía singular ante los falsos conquistadores e impostores, sin que nadie puede precisar quien asestó los golpes mortales. Podrían responder, como sugirió Lope, “Pungarabato, señor” o “San Juan Chamula”, señor”, en vez del legendario “Fuenteovejuna, señor”. Es la misma línea aunque, después de los dramas, no se perdiera el respeto a la autoridad señalada, acaso por temor, con el reverente “señor”. No era insubordinación sino justicia; redención más no incitación a la violencia sin causa. Entendámoslo así.

       Por desgracia, la distancia abismal entre los gobernados y quienes ejercen el gobierno –mandantes, es decir el colectivo, y mandatarios, los funcionarios al servicio del primero-, ofusca y obnubila la visión de la realidad y nos aparta, por tanto, de la posibilidad de razonar y entender la realidad aplastante; más aún cuando los mexicanos nos hemos caracterizado por ser el pueblo más resistente del planeta. De verdad, causa asombro en el mundo –lo constaté recientemente-, la capacidad de asimilación de cuantos formamos esta gran nación y no hemos sido capaces de levantar las cabezas, muchas veces por cobardía o por acomodaticios, ante los más atroces e indignantes abusos. En otros países, me aseguran, peña nieto ya habría sido encarcelado como otros mandatarios de Centro y Sudamérica.

        Y es cierto. La sensación de impunidad es tan agobiante que impulsa al desfogue de muchas maneras. Los tan cuestionados bloqueos de maestros y agricultores, el arma de este gremio para hacerse sentir ante la sordera de un gobierno sin alternativas, son efectos de la cerrazón y la negligencia de quienes debieran, precisamente, intercambiar opiniones para llegar a salidas viables y no sólo condicionar cada reunión a la aceptación de una nueva reforma educativa incompleta, laboral más bien, llevada adelante por una elite de falsos sabios que no se dignaron siquiera a consultarla con los presuntos afectados; como en las dictaduras –casi por costumbre diríamos en el caso de México-, las nuevas reglas se impusieron sin medir los daños colaterales. Y no cambiamos de cabalgadura.

        De allí que la sociedad mexicana sienta que ha perdido años valiosos por causa del oficioso andar de un grupo de malversadores, corruptos para decirlo sin eufemismos, capaces de vender hasta el alma de sus madres con tal de sacar agua de su molino. La traición de los fox, por ejemplo al trucar el cambio para mantener el continuismo –con los mil pretextos de la demagogia barata-, significó caer en la hipocresía de medir a la pobreza con parámetros infamantes aduciendo que la miseria extrema se daba cuando se percibían ingresos inferiores a un dólar por día. ¿Y con dos o tres podrían paliarse las penurias?

       Así se dio el banderazo para “combatir” la pobreza.

       La Anécdota

       En Yuneslandia, los actores más repulsivos de la vida política creen tener la exclusividad de las palabras basándose en una comparación absurda: Duarte endeudó a Veracruz y, por ende, está en situación carcelaria aunque intenta negociar su salida; y Yunes, el peor de los dos, pretende engañar a todos manteniendo su fe en alguno de sus hijitos, sea Fernando, alcalde de Veracruz, o Miguel Ángel quien ya fue, además de candidato perdedor del PAN, diputado y munícipe de Boca del Río, la conurbación con el puerto encantador, con dinero del erario y so pretexto de dar continuidad a sus planes de rescate.

       Y, de paso, acusó a Andrés Manuel por recibir dinero de Javier Duarte en una mentira contumaz, difamación pura, que NO ha podido probar como dijo que lo haría. Prefiere proteger a su tercer hijito, Omar, de quien dijo NO tenía que ver con el escándalo Panamá-Papers ni haber fundado un fideicomiso, en Nueva Zelanda, para proteger dineros sucios, incluyendo el de los Zetas. Dijo que había “veinte Omar Yunes”, hasta que se precisó que, en efecto, su vástago era el señalado. ¿Mentiroso? No hay nadie peor que Yunes Linares, ex mandatario de su heredad mayor. ¡Ladrón, asesino presunto y falso vengador al servicio de las mafias!

– – – – – – – – – – – –

Dejar respuesta