Sol Quintana Roo
Directorio Médico

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA: ANOREXIA Y BULIMIA.

STAFF SOL QUINTANA ROO

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), entre los que figuran la anorexia y la bulimia nerviosas, son trastornos psicológicos que comportan anomalías graves en el comportamiento de la ingesta nutricional.

Los síntomas externos son una alteración de la conducta alimentaria aunque el origen se explicaría por una alteración psicológica (insatisfacción personal elevada, miedo a crecer, auto exigencia, ideas distorsionadas sobre el peso…).

El culto al cuerpo y el canon estético de la delgadez casi esquelética, imposible para casi todas las personas puesto que la osamenta no puede reducirse, obliga a inhumanos sacrificios. Para muchas adolescentes no existe autoestima sin delgadez; el adelgazar se ha convertido en símbolo del éxito y el engordar significa fracaso.

Llamativo y digno de análisis es también el incremento del número de chicos que sufren este tipo de conductas alimenticias, aunque aún más llamativa y preocupante es, si cabe, la edad a la que tanto chicas como chicos empiezan a sufrir este tipo de trastornos, que en muchos casos comienzan en la niñez.

Por tanto, no es de extrañar que en la adolescencia, una época de mayor sensibilidad y necesidad de ser aceptado por el grupo y de agradar al entorno de iguales, sobre todo chicas estén permanentemente a dieta. Y es aún más probable que suceda así si los padres y madres, además de otras figuras de referencia, no les apoyan en esta etapa de cambios a entender y apreciar el desarrollo normal de su cuerpo, fortaleciendo su autoestima e inculcando otros valores personales en ellos que tal vez no se vean reflejados en un espejo, pero que engrandecen y enriquecen a las personas.

ANOREXIA NERVIOSA

La anorexia nerviosa es un trastorno alimentario y psicológico a la vez. Esta condición va más allá del control del peso: el enfermo inicia un régimen alimenticio para perder peso hasta que esto se convierte en un símbolo de poder y control. De esta forma, el individuo llega al borde de la inanición con el objetivo de sentir dominio sobre su propio cuerpo. Esta obsesión es similar a una adicción a cualquier tipo de droga o sustancia.

CARACTERÍSTICAS Y EVOLUCIÓN

Las características esenciales de este trastorno son la distorsión de la imagen corporal, que impide al afectado reconocer el progreso de la delgadez y le aporta un sentimiento general de ineficacia personal. Al principio es sólo una cuestión de grados lo que diferencia al paciente anoréxico de los individuos sanos: ante un fracaso o siguiendo el consejo de una amiga o un amigo surge el deseo de perder peso. Se ponen a dieta y se convierten en grandes expertos en el mundo de la dietética, siguiendo unas consignas mucho más duras y rígidas que las de sus amigos. Cuando los demás han dejado de hacer dieta, la persona con anorexia continúa. Le encanta que los demás le digan lo delgada que está y se autoanima constantemente a seguir perdiendo peso. Comienza a desarrollar hábitos alimentarios particulares y rígidos: sólo come determinados alimentos en determinadas cantidades, parte la comida en pequeños trozos y la separa… Aunque tenga hambre es tal el miedo a dejarse llevar que siente la necesidad de mitigar sus efectos y evitar el aumento de peso bebiendo mucha agua, utilizando laxantes, vomitando sistemáticamente o realizando una actividad física exagerada. Todas estas conductas anómalas se acentúan a medida que progresa la enfermedad, en paralelo a las complicaciones físicas: la inanición vuelve al organismo mucho más vulnerable a infecciones, problemas gastrointestinales o hipotermia. Se pierde la menstruación, el pelo se cae, la piel se seca y pierde color. A nivel psicológico aparecen síntomas de depresión, cambios de carácter y distorsión en la imagen corporal que suele ir acompañada de una negación del problema. Los afectados siguen viéndose gordos a pesar de estar escuálidos o siguen expresando una gran insatisfacción con su cuerpo y su imagen. Su cuerpo se ha convertido en la definición de su valía como personas y a pesar del estricto control que ejercen sobre él, siguen sin gustarse.

CAUSAS

Las causas de la anorexia nerviosa son múltiples y difíciles de valorar, pero todas ellas, tanto las individuales como las familiares, sociales y culturales, deben tenerse en cuenta.

Algunos expertos creen que esta enfermedad se origina en las altas demandas de la familia y la sociedad: el ciclo destructivo comienza con la presión que el individuo siente por ser delgado y atractivo. El problema se centra, entonces, en una baja autoestima.

En cierto tipo de familias disfuncionales, los miembros se vuelven tan interdependientes que no pueden alcanzar su identidad como seres individuales. Parte de esta disfunción se traduce en un miedo a crecer por parte de los niños, que comienzan a hacer dieta para evitar que sus cuerpos se desarrollen.

A pesar de que las causas orgánicas aún no están identificadas, hay indicios de que parte de la disfunción se origina en el hipotálamo, donde se regulan los procesos metabólicos.

DIAGNÓSTICO

La anorexia nerviosa es un trastorno difícil de diagnosticar debido a que el paciente esconde y niega su condición de enfermo. Rara vez el individuo anoréxico buscará ayuda, pues la pérdida de peso en sí no es vista como un problema. El diagnóstico actual se realiza solamente cuando aparecen otras complicaciones médicas como la amenorrea o problemas gástricos y se basa en cuatro criterios básicos:

 La negativa del individuo a mantener el peso del cuerpo cercano a su ideal, según su estatura y edad.

Miedo a engordar, aunque el peso sea inferior a lo normal.

 Auto percepción distorsionada: el individuo no reconoce la pérdida de peso.

Alta probabilidad de amenorrea en mujeres con menstruación.

TRATAMIENTO

Todos los enfoques de tratamiento se articulan en dos fases: la primera pasa por recuperar el peso a través de una realimentación controlada médicamente. La recuperación física trae consigo una mejora en algunos aspectos psicológicos como la percepción de la imagen corporal o la obsesión por el peso.

Una vez que el estado físico ha mejorado, el tratamiento se centra en los pensamientos, sentimientos y conductas que resultan poco adaptativos. Se trata de mejorar la autoestima y estimular nuevas formas de expresar sentimientos y valorarse a sí mismo, reconciliando a la persona con su cuerpo y sus necesidades.

En casos extremos el paciente deberá ser hospitalizado.

BULIMIA

La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria en el que el enfermo tiene una sensación de hambre anormal y muy acusada. Se caracteriza por momentos en los que el afectado come compulsivamente, seguidos de otros de culpabilidad y malestar que en ocasiones le inducen a provocarse el vómito, tomar laxantes y/o abusar del ejercicio físico para contrarrestar el exceso de ingesta.

Durante estos períodos de exceso de comida las personas con bulimia se sienten fuera de control, les abruman los sentimientos de vergüenza por su comportamiento. Tras estos momentos se hacen promesas de no repetir su conducta y evitan la comida, acabando nuevamente en un atracón y reiniciando el ciclo.

CARACTERÍSTICAS Y EVOLUCIÓN

La bulimia se caracteriza por ciclos de atracones realizados secretamente e inmediatamente seguidos por una acción de purga.

Los atracones son episodios de rápido consumo de alimentos y en grandes cantidades en un espacio de tiempo corto, acompañado esto de un sentimiento de falta de control.

La purga es un comportamiento compensatorio para liberarse de la comida y las calorías consumidas a través del vómito, los laxantes, exceso de ejercicio, el ayuno…

CAUSAS

El proceso de gestación de la bulimia comienza cuando existe algún grado de insatisfacción con el propio cuerpo. El individuo se considera con exceso de peso. Comienza a hacer dieta y, viendo que la imagen en el espejo no cambia, intensifica el régimen restrictivo hasta llegar a las prácticas bulímicas.

Entre las causas de este problema se encuentran las experiencias de rechazo social o de fracaso que se atribuyen al peso y los consejos de las amigas. La constatación de que en nuestra cultura la delgadez se considera un requisito para el éxito lleva a querer perder peso y empezar dietas estrictas que no pueden seguirse y hacen sentir al paciente no sólo fracasado, sino también hambriento. Las dietas se rompen con atracones y la culpabilidad por las calorías consumidas y la posibilidad de engordar llevan al vómito.

El trastorno puede aparecer a cualquier edad y repetirse en diferentes momentos de la vida, generalmente inducido por acontecimientos vitales traumáticos o negativos: separación de la familia para continuar con estudios fuera del núcleo familiar, divorcio o separación de la pareja, pérdida de un ser querido…

DIAGNÓSTICO

A pesar de que la negación y el secretismo complican el diagnóstico de la bulimia, hay varios elementos básicos para identificar esta enfermedad:

Frecuentes episodios de ingesta abusiva de alimentos. En este caso, el paciente suele comer cada dos horas una cantidad de comida superior a la que cualquier persona normal desearía.

Un sentimiento de falta de control durante este episodio o, en su defecto, la sensación de que no puede evitar la necesidad de comer.

Además de la comida desmesurada, existe un comportamiento compensatorio inapropiado para evitar el aumento de peso. Esta conducta se traduce en el vómito auto inducido, en el abuso de laxantes, diuréticos y enemas o en el exceso de ejercicio físico.

Tanto el exceso de comida como las ingestas compensatorias deben ocurrir al menos dos veces por semana durante tres meses.

 El comportamiento es influenciado por la imagen corporal.

LOS PACIENTES BULÍMICOS PRESENTAN UNA VARIEDAD DE COMPLICACIONES MÉDICAS Y PSICOLÓGICAS QUE SUELEN SER REVERSIBLES SI RECIBEN UN TRATAMIENTO MULTIDISCIPLINARIO INDIVIDUALIZADO

TRATAMIENTO

Los pacientes bulímicos presentan una variedad de complicaciones médicas y psicológicas que son normalmente consideradas reversibles a través de un tratamiento multidisciplinario. El objetivo primordial del tratamiento está enfocado a las necesidades físicas y psicológicas del paciente. La meta última es que la persona se acepte a sí misma y logre llevar una vida emocionalmente sana y equilibrada.

Con tratamiento la mayoría de las personas que sufren este trastorno mejoran sensiblemente y llegan a liberarse de él. Los elementos básicos de un programa de tratamiento de la bulimia son:

Atención médica.

Educación sanitaria y apoyo.

Planificación de un estilo de vida saludable.

 Eliminación del ciclo de atracones y purgas.

Terapia dirigida a reforzar la autoestima y resolver problemas de valoración personal.

Para posibilitar una recuperación completa, el paciente con bulimia debe:

Participar activamente en el plan de tratamiento.

 Completar el programa de hospitalización cuando sea necesario.

Funcionar independientemente en las actividades cotidianas.

 Asistir regularmente a la psicoterapia individual, de grupo y/o familiar.

Visitar a su internista regularmente para proteger su salud física.

 Demostrar aptitudes eficaces para hacer frente a las cosas.

Aprender a pedir ayuda cuando sea necesario. Ser honesto con su terapeuta e internista. No esconder información.

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