Sol Quintana Roo
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ROSARIO ROBLES: AVE DE LAS TEMPESTADES

*Obsesionada, no importaron indeologías, traiciones ni consecuencias.

*En la“Estafa Maestra”: figuran también Zebadúa, Imaz y Sosamontes.

*Pieza clave para que López Obrador fuera Jefe de Gobierno del DF.

*También factor determinante para que no llegara a la Presidencia.

  STAFF SOL QUINTANA ROO

CIUDAD DE MÉXICO.-En poco más de 30 años, María del Rosario Robles Berlanga pasó de luchadora sindical y recalcitrante izquierdista, al confort de la administración pública; aunque para ello diera muestras de su deslealtad hacia quienes la impulsaron bajo la premisa de que “el fin

justifica los medios”.

Así, se le vio lo mismo en las filas del maoísmo, que del cardenismo, luego al perredismo y más tarde al priismo, para acabar finalmente en el peñismo, pues podría ser encarcelada al ser el primer secretario de estado (secretaria), que es llevado ante el Ministerio Público Federal para que responda por el delito de ejercicio indebido de la función pública, al desviar recursos por 5 mil 875 millones de pesos, simulando contratos con instituciones educativas.

Atrás quedaron aquellos años en que, como luchadora social, vestida de mezclilla, huaraches y morral, junto con sus compañeros de lucha, se aposentaba de manera atrevida en el despacho de Jorge Carpizo McGregor, rector de la Universidad Autónoma de México y con los pies sobre el escritorio, exigía la anulación de las reformas que pretendía Carpizo.

En 1986, junto con Imanol Ordorika, Antonio Santos, Óscar Moreno, Carlos Ímaz, Salvador Martínez Della Rocca y Claudia Sheinbaum Pardo, lograron echar para atrás las pretendidas reformas de Carpizo que quería eliminar la gratuidad, imponer un aumento en las colegiaturas

y cancelar el «pase automático» del bachillerato a la licenciatura,

Los integrantes de ese mismo grupo, al paso de loa años, se caracterizarían tanto por su activismo en la lucha universitaria, como por su posterior activismo en la política, concretamente en el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Rosario Robles, segunda de los seis hijos que tuvo el matrimonio formado por María del Rosario Berlanga Flores y Francisco Robles, nació el 17 de febrero de 1956, en Coahuila, Francisco, el mayor; Rosario, Héctor Manuel, Martha, Cristina y Magdalena.

Sus inicios en el camino a la vida pública, fueron en el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma de México, como secretaria de Trabajo Femenil en el Comité Ejecutivo, de 1988 a 1993, hasta formar parte del Comité Ejecutivo Nacional, de 1985 a 1993 y de ahí saltó a la vida partidista formando parte del grupo fundador

del Partido de la Revolución Democrática PRD en 1989 y en 1994 fue electa diputada federal.

Había dejado de ser luchadora social para entrar de lleno en la política, pero redituable.

Posteriormente logró que el líder moral de ese partido, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, la designara secretaria general de Gobierno del Distrito Federal, en 1997, cuando por primera vez los ciudadanos de la capital eligieron a su gobierno.

Cuando Cárdenas Solórzano buscó la candidatura a la Presidencia de la República, en septiembre de 1999, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal la nombró jefa de Gobierno interina, cargo que concluyó en el 2000. Fue la primera mujer que ocupó el cargo de Jefa de Gobierno del

entonces Distrito Federal.

En 1999, poco antes de tomar posesión como jefa de Gobierno, acudió a una fiesta en la que coincidió con Luis Kelly Ramírez. En esa reunión descubrieron que compartían un lejano parentesco entre el entonces esposo de Robles, Julio Moguel y la madrastra del publicista dueño de la empresa Publicorp.

Poco después echarían a andar lo que después se conocería como “El Cochinito” y en enero del 2000 ya se habían firmado contratos con la empresa publicitaria, que al final de sus andanzas representarían alrededor de 200 millones de pesos por la millonaria sobrefacturación

de los contratos publicitarios que, como jefa de Gobierno suscribió con Publicorp, cuyo objetivo era crear un fondo oscuro para financiar las campañas perredistas del año 2000 y, en particular, su carrera política rumbo a la primera magistratura de México.

A su paso como secretaria de Gobierno y como jefa de gobierno interina, Rosario operó de tal manera a favor de Andrés Manuel López Obrador, que había dejado el cargo de presidente nacional del PRD para lanzar su candidatura a la Jefatura de Gobierno del DF, que fue un factor determinante para que el político tabasqueño llegara al ansiado cargo.

Había resultado una extraordinaria operadora electoral. La creación y organización de las Brigadas del Sol, fueron claves para el triunfo de López Obrador, victoria que se comenzó a gestar desde que lanzó, como jefa de Gobierno, la campaña “para una gran ciudad, grandes acciones”.

Su siguiente paso por la política sería la presidencia del PRD en el 2002, donde también le tocó operar la elección intermedia del 2003, en la que se eligieron los 500 diputados y el PRD se convirtió en la tercera fuerza política del país. En ese tiempo pronunciaba continuamente aquella frase de “tengo las faldas bien puestas”, como referencia a su determinación y fortaleza que le permitían lograr sus objetivos.

Ya como dirigente del PRD, Rosario le pidió a Carlos Ahumada que financiara campañas en entidades donde había potenciales ganadores a las gubernaturas y diputaciones, como Colima, Guerrero, Oaxaca y Tlaxcala.

A cambio, el empresario fue distinguido con obras públicas para las delegaciones del Distrito Federal, a través de grupo Quart, como pavimentación de calles, remozamiento de banquetas, y hasta la construcción y remodelación de edificios en las delegaciones.

Pero las cosas se le complicarían al siguiente año.

El 7 de febrero del 2004, durante el Consejo Nacional del PRD, Carlos Payán Velver, dio lectura a un informe sobre la gestión del Comité Ejecutivo Nacional, en el que donde decía que durante la gestión de Rosario Robles la deuda de ese partido creció 289 millones de pesos en medio de un desorden administrativo y pedía una investigación a fondo por “posibles actos de corrupción”.

Además, con base en una auditoría realizada por el despacho Deloitte & Touche, denunció que se habían contratado pasivos por “personas sin autorización estatutaria” y se habían sustraído 20 millones de pesos que debieron haberse destinado a la remodelación del edificio sede del partido. Rosario tuvo que renunciar en agosto de ese año y fue

sustituida por Leonel Godoy Rangel.

En ese mismo año, se darían a conocer los episodios de los videoescándalos, relacionados con gente del PRD, en el que recibían millonarias cantidades dinero para el financiamiento de la campaña de López Obrador rumbo a la Presidencia.

Nuevamente la ideología de Rosario Robles se había trastocado, ya no era aliada ni siquiera simpatizante del tabasqueño y se había unido a sus opositores, principalmente con Carlos Salinas de Gortari, llamado hasta la fecha como “El innombrable”, para evitar a toda costa que llegara a la Presidencia.

Y lo logró.

Se mostraron unos videos donde el entonces presidente de la ALDF, René Juvenal Bejarano Martínez, uno de los principales operadores políticos de López Obrador, recibía miles de dólares en efectivo del empresario argentino Carlos Ahumada Kurtz, relacionado sentimentalmente con Rosario Robles.

Ante las evidencias, Bejarano tuvo que aceptar los hechos, aunque declararía después que el dinero lo había entregado a la presidenta del PRD y reafirmando tales señalamientos, también se conocerían otros videos en los que Ramón Sosamontes Herreramoro, uno de sus más cercanos colaboradores y Carlos Imaz Gispert, otro de sus allegados, recibían dinero de Ahumada que también, aseguraron, fueron a parar a manos de Rosario que era quien estaba detrás de la trama.

María del Rosario siempre ha negado esas acusaciones y como en ninguno de esos casos se le ligó judicialmente con los hechos, siguió con su ascendente carrera política, entre cuyos objetivos estaba la Presidencia de la República.

Su obsesión por el poder la llevaron a mayores sueños de grandeza, como lo señala Carlos Ahumada en su libro “Derecho de Réplica”, donde escribe:

Rosario se sentía en el mejor momento de su carrera política. Por eso, aquella noche de julio de 2001, en Berlín, cuando paseaban a bordo de un lujoso Mercedes Benz, negro, en los alrededores del muro que dividió a la ciudad alemana en los años de la Guerra Fría se aventuró a lanzar una profecía:

“Te invito a tomar una botella de vino tinto en los primeros seis meses de 2007, aquí mismo, en Berlín, tú y yo solos, para celebrar mi nueva encomienda como presidenta de la República”.

También cuenta con lujo de detalles, la ocasión en que ambos visitaron la casa de Salinas de Gortari, en 2003, y luego de una larga charla acompañada con vinos franceses, el ex presidente sacó de sus vitrinas una de las bandas presidenciales y se la colocó a Robles diciendo: “Te luce muy bien”.

Faltaban cinco años, pero ella tenía la mirada puesta en los comicios del 2006 y se sentía ya en la Silla Presidencial.

Lo cierto es que el golpeteo político dentro y fuera del PRD se incrementó y finalmente renunció a su militancia en agosto del 2004. En su salida la acompañó uno de sus incondicionales: Sosamontes Herreramoro y a partir de ese año desapareció de la escena política y se convirtió en articulista semanal de un diario de circulación nacional.

En 2007 resurge en la vida pública como socia fundadora de la alianza empresarial SOSTEN, en alusión a la prenda femenina que buscaba el empoderamiento de las mujeres políticas y empresarias, así como asesorar a gobiernos locales en políticas públicas con perspectiva de género.

La alianza fue fundada junto con María de las Heras, esposa del priista Cesar Augusto Santiago; Margarita Jiménez Urraca, Ana Vásquez

Colmenares y Rocío Bolaños.

Sus primeros trabajos como consultora política privada, fueron asesoramientos a Ivonne Ortega Pacheco, en Yucatán y también la campaña de Blanca Alcalá Ruiz, alcaldesa de la ciudad de Puebla de los Ángeles.

Ese mismo año, en mayo, María del Rosario Robles incursiona en la farándula y se cuela a la escena teatral de la puesta en escena “Los Monólogos de la Vagina”. Fue la primera vez que una mujer dedicada a la política, se unía al elenco de la obra “y si bien no fue una consumada actriz, su trabajo fue aceptable”, dijeron sus compañeros de escena.

Ya andado el camino y una vez descubierta su vena artística, prosiguió con su participación en el Canal de Cable AprendeTV, en el programa Encuentros y Desencuentros y en el programa «Mujeres en el Risco», pero su vida política se mantendría estática, hasta septiembre de 2012.

Repentina y sorpresivamente, Enrique Peña Nieto, ya convertido en presidente electo por el PRI, la relanzaría al firmamento político al nombrarla vicecoordinadora de Asuntos Internacionales de su equipo de transición.

En ese cargo se mantendría solamente dos meses, ya que en diciembre de ese mismo año fue designada titular de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) donde, de acuerdo a investigaciones periodísticas, se daría la llamada “Estafa Maestra”, un procedimiento para desviar a empresas fantasma más de 5 mil millones de pesos de los ejercicios fiscales del 2013 y del 2014.

En esa “Estafa Maestra”, tuvieron una participación sumamente activa su incondicional amigo y director de Comunicación Social de SEDESOL, Ramón Sosamontes Herrera Moro y su oficial mayor de siempre, Emilio Zebadúa González, brazo derecho de Rosario, quien ya se amparó para tratar de evitar acciones en su contra.

Pese a los señalamientos, Rosario se mantuvo en el puesto hasta que en el mes de agosto del 2015 fue designada secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y se llevó a 16 funcionarios que colaboraron con ella en la SEDESOL, entre ellos a Sosamontes y Zebadúa.

Ya estando en ese cargo, presentó una denuncia en contra de quien dijera, había sido el amor de su vida: el empresario argentino Carlos Ahumada Kurtz, por los delitos de extorsión, fraude específico, falsificación de documentos y uso de documento falso.

Rosario señaló que Ahumada Kurtz sustrajo tres hojas en blanco con su firma y que la amenazó con utilizarlas si no le daba una cantidad millonaria. La denuncia se mantuvo en reserva, pero ahora la Fiscalía General de la República la reactivó y, se dice, que tiene ya los elementos necesarios para ejercer acción penal.

Como el romance había tocado a su fin, Carlos Ahumada arremetió y demandó a Rosario por un préstamo que le hizo por más de 200 millones de pesos, cuando ella fungía como presidenta nacional del PRD.

En la cuenta pública 2016, la Auditoría Superior de la Federación detectó un desvío por mil 311 millones de pesos en perjuicio de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, a lo que Rosario Robles exigió pruebas de las acusaciones e incluso dijo que la ASF “ni siquiera había utilizado la palabra desvío”, al referirse a las irregularidades en SEDATU.

Sin embargo, en la auditoría forense ‪16-0-15100-12-1792 realizada en 2016 a los “Convenios de Coordinación, Colaboración y Acuerdos Específicos Suscritos con Universidades Públicas y Entes Públicos Estatales para el Desarrollo de Diversos Proyectos, Adquisiciones y Otros Servicios”, el órgano fiscalizador precisó:

“La recurrencia en el desvío de los recursos públicos destinados a programas sociales propicia impunidad y atenta contra los derechos humanos; trunca y arruina las condiciones de acceso a bienes, servicios y acciones indispensables para una vida mejor”.

“Durante cinco años consecutivos, y como resultado de la fiscalización, la ASF determinó el desvío de recursos públicos propiciado por irregularidades observadas reiteradamente, por un monto de cuatro mil 749 millones 715 mil 300 pesos de la Cuenta Pública de los años 2012 a 2015 y 2 mil 130 millones 986 mil 600 pesos de la Cuenta Pública 2016”, la mayoría de los cuales son atribuibles a SEDESOL y a SEDATU”.

Años antes, en abril de 2013, cuando la entonces secretaria de Desarrollo Social fue acusada de utilizar los programas sociales con fines electorales, el presidente Enrique Peña Nieto le dijo; “no te preocupes, Rosario”.

Ese mismo año surgió un problema entre Rosario Robles Berlanga y su hermana Magdalena, al verse involucradas en un asunto de conflicto de interés, ya que mientras que la segunda era publicista de Pepsico y la primera fungía como titular de SEDESOL, fue suscrito o contrato con la empresa para participar en la Cruzada Nacional Contra el Hambre.

También sería descubierto el saqueo al Sistema Quintanarroense de Comunicación Social, en el que Roberto Borge Angulo, ex gobernador de la entidad y dos de sus principales testaferros: Jorge Eugenio Acevedo Marín y Gerardo Antonio Vázquez Handall, ex director y ex administrador, respectivamente, del SQCS, dispusieron de cientos de millones de pesos para su beneficio personal.

Esos ilícitos, en los que se desviaron más de 800 millones de pesos de dicho sistema, fueron perpetrados a través de la SEDATU, cuya titular era Rosario Robles Berlanga.

Dicha información fue difundida amplia y oportunamente por Grupo Sol Quintana Roo, hace un año, al informar de manera exclusiva el caso, cuando en enero pasado y diciembre de 2018, Acevedo Marín y Vázquez Handall, respectivamente, solicitaron ampararse para no ser detenidos por ninguna autoridad, mismo que el Juez declaró infundada y se los negó.

Hoy, seis años después de aquel espaldarazo, Rosario si tiene de que preocuparse pues se encuentra en medio del descrédito y señalada como corrupta, acusada de que tanto en el gobierno de la CDMX, como en el PRD y el priismo, la mujer operó política y económicamente en beneficio propio, desviando 5 mil 73 millones 358 mil 846 pesos en las secretarias que dirigió.

El pasado jueves 8, Rosario pisó por segunda vez una cárcel capitalina, la primera vez en el 2004, cuando visito a su entonces todavía amado Carlos Ahumada en el Reclusorio Norte, preso por lavado de dinero y por financiar campañas políticas con dinero irregular, sólo que ahora ella es la acusada del delito de ejercicio indebido del servicio público, al desviar más de 5 mil millones de pesos.

Días antes, al enterarse de que había sido citada ante un juzgado, a solicitud de la Fiscalía General de la República, declaró que ahí estaría, porque “soy inocente y no tengo nada que ocultar”, postura que pareció refrendar al llegar al Reclusorio Sur donde asumió una postura altiva.

Transcurrirían casi 11 horas de la extenuante comparecencia y tras de escuchar las imputaciones, el rostro y la actitud de Rosario fueron cambiando conforme pasaba el tiempo.

Los testigos que aportó la FGR, aseguran haber informado a Rosario, de manera verbal y por escrito, las irregularidades (desvíos) detectadas y que ella nada hizo por evitar que se siguieran cometiendo, pero tampoco lo informó a su superior jerárquico, el Presidente de la República, como era su obligación.

Sin embargo, antes de comparecer y por si acaso, Rosario obtuvo dos nuevos amparos que la protegieron de haber sido aprehendida al existir una orden de aprehensión.

El juez Sexto de Distrito le concedió la suspensión provisional mediante una garantía de 100 mil pesos y fijó el 15 de este mes para la próxima audiencia. El otro amparo solicitado es contra la ASF, a la que reclama la presunta violación a sus derechos fundamentales.

Así, mientras que los fiscales de la FGR pedían, casi exigían, que se le vinculara a proceso, la defensa solicitó la duplicidad del término para aportar pruebas de la inocencia de su cliente.

Será ‪el próximo lunes 12, cuando Rosario tenga que volver a comparecer ante su juzgador, quien determinará si la vincula o no a proceso, aunque de puntualizarse que el delito por el que se le acusa no es grave.

Cabe destacar que igual que en su primera comparecencia, Rosario acudirá amparada, esta vez mediante otros recursos interpuesto ante un juez federal de amparo que le fijó como garantía la cantidad de 100 mil pesos para que tenga efecto la suspensión provisional.

Por lo que corresponde al juez de la causa, éste decidirá si la vincula a proceso penal o no y en caso de que se la vincule, le dictará una medida cautelar, como una fianza, el retiro del pasaporte o la prohibición a salir de la ciudad y se considera poco probable que pudiera dictarle la medida precautoria de prisión preventiva oficiosa, porque no existen indicios de que Rosario Robles vaya a escapar.

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