Sol Quintana Roo
Hoy Escribe

ISEGORÍA: LOS TRAMOS OSCUROS DEL GOBIERNO

Sergio Gómez Montero / Sol Quintana Roo

Es cierto que los poetas
atrapan instantes de la vida
y los fijan en la historia
M. Barnet: “Fidel”

Hace 146 años se registró el natalicio de Ricardo Flores Magón, uno de los próceres de la Revolución Mexicanas, cuyas ideas anarcosindicalistas le dieron lustre a ese movimiento social, al margen de que ellas se fueran borrando con el paso del tiempo. Pero esas ideas se conservan y siguen vigentes como nunca, pues, por ejemplo, esas ideas son las que hoy me llevan a escribir esta nota, que trata de indagar en dónde radica y debe radicar, en la actualidad, el sentido del gobierno. No de cualquier gobierno, obvio, sino de aquel identificado con el pueblo, las mayorías de la población, y sobre todo al servicio de él. Ese gobierno, desde luego, se tendría que identificar por tener características singulares que lo diferencien, en principio, con aquellos gobiernos que están al servicio de las minorías oligárquicas, que ven en las mayorías a sus enemigos en todo sentido,

Pero, en fin, ese gobierno al servicio del pueblo tiene una característica esencial que ni los bolcheviques, en su época, quisieron admitir: el sentido colegiado de la gubernatura. Un sentido colegiado que tenía como base el rompimiento del caudillismo como una necesidad no sólo del presente de aquella época, sino del futuro que ya percibían quienes, impulsores de los consejos (Karl Korsch, por ejemplo) querían ir más allá del bolchevismo para impulsar, entre otras cosas, el gobierno colegiado de la sociedad como una necesidad ineludible de los tiempos por venir de dominio y control social de la clase obrera. No de inmediato y por arte de gracia de la santísima trinidad, sino como un proceso paulatino que dejara atrás primero al zarismo, luego al caudillaje de la revolución (Lenin y Trotski) y finalmente a la dictadura del partido, todo lo cual, poco a poco, debiera ser sustituido precisamente por el gobierno colegiado de los consejos, el cual se integraría no sólo a partir del saber político de sus miembros, sino también a partir del saber divisional de ellos: ellos debieran saber, si, política práctica, pero, al mismo tiempo, ser especialistas en su campo específico de conocimiento (agricultura. medicina, educación, etc.). Todos integrados en un consejo destinado a dirigir las acciones de la administración pública de un gobierno cuya finalidad única y principal fuera defender los intereses del pueblo.

Ese gobierno, en la Rusia revolucionaria nunca se llegó a concretar. Con Stalin, la dictadura del partido se impuso y el gobierno del pueblo allí se frustró y hasta hoy sigue frustrado. ¿Mas no será tiempo, aquí entre nosotros, de pensar en qué tipo de gobierno será el más conveniente para dirigir al país? Es decir, hasta hoy es evidente que lo que predomina es un gobierno unipersonal (quizá por así convenir a los intereses –justos y justificados– del gobierno actual), que valdría la pena irlo matizando para que una acción colegiada lo fuera sustituyendo paulatinamente para que las responsabilidades de gobernar se distribuyeran más equitativamente y no todas recayeran en una sola persona, que todas las mañanas informe, él solo, que hizo y que no hizo, qué piensa hacer y qué no hará.

A nadie, creo, convienen tales simplicidades. Se requiere, como sea, de un gobierno mucho más evolucionado. ¿O no?

*Profesor jubilado de la UPN

gomeboka@yahoo.com.mx

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