Sol Quintana Roo
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¿CONFRONTA ENTRE GOBIERNOS FEDERAL Y CAPITALINO?

OPINIÓN

José Sánchez/Sol Quintana Roo

El nombramiento de Omar García Harfuch como nuevo secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México, fue recibido con beneplácito por la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, quien ponderó sus éxitos en sus anteriores cargos como director de la Policía de Investigación de la Procuraduría y como coordinador de Inteligencia del gabinete de Seguridad de la CDMX.

Logró la captura de dos líderes de los grupos criminales Unión Tepito y Antiunión.

A su paso en la desaparecida Procuraduría General de la República, fue uno de los personajes que coordinó las detenciones de Javier Duarte de Ochoa, en Guatemala y Roberto Borge Angulo, en Panamá.

Ese es el lado amable del hijo del extinto político Javier García Paniagua y de María Harfuch Hidalgo, mejor conocida como María Sorté.

Pero hay otro asunto en el que su declaración podría ser punto clave para atar los cabos sueltos del caso Ayotzinapa.

Cuando fue detenido Sidronio Casarrubias Salgado, el 17 de octubre de 2014, entre los objetos que le encontraron las autoridades, estaba una libreta cuyo contenido eran teléfonos, nombres, direcciones y otros datos.

En una de sus páginas se hallaba anotado lo siguiente:

“Omar García Harfuch. Federal. El comisario de GRO» y encerrado en un círculo el número telefónico «5526738110”.

Antes de este hecho, según un cable divulgado por WikiLeaks, García Harfuch y 11 agentes de la PF, fueron investigados por autoridades de los Estados Unidos por presuntas labores irregulares.

Ahora que la “verdad histórica” rodó por tierra y las pesquisas partirán de cero, de acuerdo a la “Comisión de la Verdad”, no debe quedar nada suelto, lo que significa que en determinado momento, la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el caso Ayotzinapa tendrá que llamar al secretario de Seguridad Ciudadana de CDMX para que amplíe su declaración.

Lógicamente no comparecerá como inculpado por la desaparición de los estudiantes, pero sí porque, hasta ahora, no ha habido una explicación satisfactoria del por qué apareció su nombre en la libreta del líder máximo de Los Guerreros Unidos que podría ser liberado en breve por el llamado “indebido proceso”, como antes lo fue Gildardo López Astudillo, “El Cabo Gil”.

Asimismo porque al sustituir a Tomás Zerón de Lucio en el mismo cargo, no lo investigó por la presunta siembra de evidencias en el basurero de Cocula, además de que los resultados que ofreció fueron nulos.

¿Se presentará voluntariamente a declarar Farcía Harfuch, como debería de ser, o tendrá que hacerlo obligado por la Comisión Presidencial para la Verdad y el Acceso a la Justicia? ¿O de plano habrá “borrón y cuenta nueva” para el nuevo jefe de la policía capitalina?

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