ROSARIO IBARRA

Pablo Cabañas Díaz/Sol Quintana Roo

Este día, Doña Rosario Ibarra será galardonada con la  Medalla Belisario Domínguez, que entrega el Senado de la República, por su lucha por la defensa de los derechos humanos, de los desaparecidos, y presos políticos. El pasado ocho de octubre Pleno del Senado de la República aprobó un acuerdo para normar la Sesión Solemne, correspondiente al año 2019, en que la activista y excandidata presidencial será reconocida por las fuerzas políticas representadas en el Senado. De la cifra de 459 propuestas de candidatas y candidatos, todos ellos de gran valía para el país, se acordó que para continuar con el trayecto de las acciones afirmativas a favor de la igualdad sustantiva de las mujeres, se consideró la preferencia a una mujer, sin dejar de reconocer los méritos de los demás candidatos.

Doña  Rosario sufrió la desaparición de su hijo Jesús Piedra durante la  llamada “guerra sucia”. La primera desaparición forzada en  esa etapa siniestra fue la de Epifanio Avilés Rojas, vinculado a Genaro Vázquez, ocurrida el 19 de mayo de 1969. Fue entregado a Mario Acosta Chaparro, a quien se le ha señalado como el promotor de los llamados  “vuelos de la muerte” en el estado de Guerrero, y a quien se  le acusó en vida  de haber desaparecido a centenas de personas.

Después de siete décadas en el poder por parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el año  2000, se creyó que se podría investigar lo ocurrido en el pasado, al menos en cuanto a procesos de represión se refería. La Comisión Nacional de Derechos Humanos realizó una investigación y entregó un primer informe en 2001: tenía registrados 532 casos, documentó 232 en que se tenía información delas personas desaparecidas hasta el momento en que se le detiene, incluso con actas de detención, pero se desconocía su paradero final.

Fueron  métodos similares a los utilizados en Chile o Argentina. Las desapariciones, de esos años se han ido documentando, testimoniando, reconstruyendo, haciendo ejercicio de memoria, la memoria lo guardará, lo narrará, comunicará sus significados, así hayan pasado años, lustros, décadas, que es lo que estaba sucediendo en esos tiempos en México. Aunque trágica la desaparición persiste el recuerdo de familiares, sobrevivientes o testimoniantes, de ahí que pueda señalarse que  no hubo olvido.  Doña Rosario representa la dignificación y  la presencia de quienes fueron  violentados en la “guerra sucia”, los  representa con dignidad y valentía.

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