Sol Quintana Roo
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DIABETES BUENA O MALA IV

Doctor Kiskesabe / Sol Quintana Roo

_Doctor, yo ya soy diabético desde hace varios años, pero me han dicho que hay dos tipos de diabetes, yo quiero que me diga cual de las dos tengo yo, es que dicen que una es buena y otra mala. _Con esta interrogante se presentan algunos diabéticos ya declarados.

_Y usted como se siente. _Pregunto a un hombre con 15 años de diabetes.

_No, pos tomando el medicamento y cuidando mi comida, me siento bien como si nada,  pero cuando me destrampo con la comida y le entro al chupe y dejo la medicina me siento mal. A veces me aplican insulina, mejoro y me dan tabletas y así me la llevo.

_O sea, tiene los dos tipos según usted mismo lo está confirmando. _afirmo, tratando de hacer reflexionar al enfermo acerca de su padecer, es decir, como padece cada persona la misma enfermedad. Y en forma práctica, sin aspavientos, la forma en que vive cada persona es lo que determina lo bueno o lo malo de la diabetes o cualquier otro padecimiento.

No obstante, conviene conocer algunas nociones teóricas al respecto.

Sin importar edad ni preferencias sexuales, si es obeso o delgado, blanco, negro o “café con leche”, calvo o peludo, creyente o “dudante”, o si es pejista o antipejista, la diabetes se caracteriza por deficiencia de insulina que se traduce en elevación del azúcar con mucha sed, mucha orina, mucha hambre, generalmente cuando rebasa los 180 o 200 miligramos, y algo también esencial, el tratamiento es el mismo sin importar  lo anterior y sin importar la o las posibles causas o factores desencadenantes.

Visto así, para fines prácticos es un tanto irrelevante si la diabetes es la tipo 1 o 2, gestacional o esteroidea  (iatrogénica).

La diabetes tipo 1, cuando estaba en la escuela le decían diabetes juvenil porque es más frecuente en niños. Unos 10 o 15 años después le cambiaron el nombre a DIABETES INSULINODEPENDIENTE, porque se caracteriza por una deficiencia grave, casi completa en la formación de insulina por las células de Langerhans del páncreas; lo anterior resulta en que es más complicado su tratamiento por la ausencia casi total de insulina propia y necesidad de aplicar insulina exógena. Pero inicialmente se puede tratar con tabletas, con buenos resultados según la gravedad de cada caso.

La llamada tipo 2, antes se le llamaba DIABETES DEL ADULTO por su aparición más frecuente por encima de los 30 años, después se le llamó NO DEPENDIENTE DE INSULINA, porque la deficiencia de insulina es leve y variable se puede tratar con cuidados en el peso y la alimentación y/o con medicamentos en tabletas, que estimulan la formación de más insulina por el páncreas, pero también llega a depender de la insulina externa. Por lo anterior es de tratamiento menos complicado, es decir, de más fácil control.

Pero como se observó que hay pacientes juveniles que inicialmente responden con medicamentos orales y hay adultos que no responden a las tabletas y necesitan insulina, ahora se les dice tipo 1 y tipo 2, aunque en esencia es lo mismo: deficiencia de insulina que provoca elevación del azúcar, cuyo tratamiento inicial es con tabletas y si no responde a las tabletas a dosis máximas pues se recurre a la insulina exógena.

En otras palabras, la enfermedad en si es la misma, lo que cambia es el terreno, las características individuales y el entorno de la persona que la padece. El tratamiento también es el mismo y varía un tanto, en relación al empeoramiento o mejoría de la deficiencia de insulina.

Como se deduce, la misma persona puede pasar de la diabetes tipo 1 a la 2 o “al revés volteado”. O como ya expuso el paciente, puede padecer de la buena (2) o de la mala (1) según los cuidados y la evolución de la diabetes en el terreno de cada cuerpo humano y su entorno social.

La diabetes gestacional es otro tipo que aparece en algunas embarazadas y desaparece después del parto. Por mecanismos no muy bien aclarados, la revolución hormonal propia del embarazo, provoca que la insulina no funcione correctamente y facilita la elevación del azúcar con los síntomas ya mencionados por encima de 180 miligramos en la sangre. Un mínimo porcentaje de estas mujeres, mas tarde evolucionan hacia la diabetes persistente.

Por otra parte, a los pacientes que sufren cuadros de pancreatitis aguda severa, pueden presentar diabetes porque en la pancreatitis se pueden destruir cierta cantidad de las células de Langerhans que segregan la insulina. Lo síntomas y el tratamiento son igual a los otros tres tipos de diabetes mencionados.

Y otra causa de diabetes es la de origen iatrogénico por ingestión prolongada de esteroides (derivados de la cortisona). Los esteroides bloquean el efecto de la insulina y se presentan los mismo síntomas de los otros cuatro tipos de diabetes mencionados. En estos casos, al retirar los esteroides el azúcar vuelve a lo normal, pero si es necesario continuar con los esteroides en casos especiales como la artritis reumatoide o el lupus eritematoso diseminado o sistémico, pues se debe seguir el tratamiento de la diabetes según la evolución. Esto se llama enfermedad de Cushing iatrogénica: con diabetes obesidad y presión alta, pero hay enfermedad de Cushing causada por un tumor benigno de la hipófisis que aumenta la producción de cortisona por las glándulas suprarrenales.

El tratamiento para cualquier tipo de diabetes, estos cinco mencionados son los más frecuentes,  sin importar la causa o los factores desencadenantes es exactamente la misma estrategia: cuidar la alimentación, ejercicio, medicamentos orales y si estos no funcionan a dosis máximas, la insulina.

Se debe enfatizar que la diferencia entre uno y otro de esos cinco tipos de diabetes, es el grado de agresividad variable de persona a persona, en parte dependiendo de las posibles causas.

Teóricamente la diabetes tipo 1 puede ser la más grave porque se piensa que se destruyen  gran cantidad de las células que producen la insulina por infección viral o por un fenómeno inmunológico que las destruye y en la llamada tipo 2, parece que aunque la cantidad de insulina es normal, no es de “buena calidad” y no funciona, con el mismo resultado, elevación del azúcar, teóricamente menos grave que la tipo 1, pero ya vimos que una persona puede pasar de la diabetes tipo 1 a la 2 o al “revés volteado”, es decir de la mala, a la buena.

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