Sol Quintana Roo
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BARCOS CARIBE: INDAGATORIAS EMPANTANADAS

*Ni para atrás ni para adelante; un año y 10 meses y nada

*Uno de los principales “lavaderos” de los Borge; padre e hijo

*Roberto Borge Martín, papá de Borge Angulo prófugo e “ilocalizable”

STAFF SOL QUINTANA ROO

CDMX.- A un año y 10 meses del autoatentado a Barcos Caribe, perpetrado por Roberto Borge Martín, padre del ex gobernador quintanarroense Roberto Borge Angulo, a fin desviar las investigaciones en torno al lavado de dinero sucio que se hacía en la empresa naviera, las investigaciones se mantienen estáticas y el principal responsable continúa prófugo.

Como resultado de la explosión en uno de los ferrys de la empresa naviera Impulsora Marítima de Quintana Roo y del Caribe S. A. de C.V. (“Barcos Caribe”), ocurrida el 21 de marzo del 2018, que arrojó un saldo de 26 personas heridas, entre ellas cinco turistas estadounidenses, se integraron tres carpetas de investigación, una estatal y dos federales, que a la fecha no han servido para esclarecer el caso y detener a los responsables.

Roberto Borge Angulo, fue detenido el 4 de junio de 2017 y con su aprehensión quedaron al descubierto, además de saqueos al estado y desvíos del presupuesto, operaciones con recursos de procedencia ilícita, es decir “lavado” de dinero, en la compañía Barcos Caribe.

Las investigaciones en torno al ex mandatario estatal, levantaron las sospechas de que los propietarios de la naviera eran los ex gobernadores Félix Arturo González Canto y Roberto Borge Angulo, que se valieron de prestanombres, entre amigos, colaboradores y hasta familiares, para ocultar la identidad de los verdaderos dueños.

Las indagatorias de las autoridades estrechaban el cerco en torno a la naviera, como uno de los principales puntos utilizados para el blanqueo de capitales provenientes de actividades ilícitas y entonces los dueños urdieron diferentes maniobras para intentar desviar las investigaciones.

Una de esas estratagemas, fue simular un ataque de la delincuencia organizada o incluso terrorista a Barcos Caribe, versión que caería por su propio peso al descubrir ciertos movimientos del progenitor del ex gobernante.

El mismo día de los hechos, el miércoles 21 de febrero, Sol Quintana Roo, dio cuenta pormenorizada del estallido suscitado al filo del mediodía, que originó la presencia de bomberos, cuerpos de emergencia médicos, rescatistas y personal de seguridad, que acudieron al Muelle Fiscal de la Terminal Marítima de Playa del Carmen.

Fueron 26 los lesionados, entre ellos cinco turistas norteamericanos, por lo que el Buró Federal de Investigaciones (FBI), solicitó intervenir de inmediato, a la vez que el gobierno estadounidense ordenó la cancelación de cruceros hacia Quintana Roo y que se dieran alertas de viaje para los turistas provenientes de Canadá y Reino Unido.

La Fiscalía General del Estado integró la Carpeta de Investigación 18/2018, pero se declararía incompetente “por razones de jurisdicción y materia”, por lo que la Subdelegación de la entonces Procuraduría General de la República, ahora Fiscalía General, inició la carpeta de investigación FED/QR/PC/0000140/2018.

Posteriormente se acumularía otra carpeta de investigación, luego de que una persona se presentara una semana después, el uno de marzo, en la Estación Naval de Cozumel, con un objeto de PVC, cilíndrico, blanco, con unos tubos conectados en su interior a una caja de color negro.

Se trataba de un artefacto explosivo similar al que había sido utilizado en la explosión del Caribe I y entonces la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT), ante las anomalías, ordenó el cese de operaciones de la naviera.

Ante el cierre de la compañía, la familia Borge que se hizo acompañar de decenas de seguidores, marcharon en Cozumel para exigir el regreso de operaciones de la naviera, pero al conocerse la existencia de un video proporcionado por el FBI, en el que quedaba al descubierto el autoatentado, las reclamaciones borgistas cesaron.

En la grabación, se observa a Borge Martín cuando aborda la nave en Cozumel y detrás un sujeto, hasta el momento no identificado, que sube con una mochila a la espalda. En la misma grabación se ve cuando el padre del ex gobernador baja de la nave, ya en Playa del Carmen, y al individuo que, ya sin valija, también desciende de la misma.

El desconocido baja de manera precipitada y se aleja rápidamente del lugar, mientras que Borge Martín se queda en el muelle, observando el ferry del que descendió y ahí permanece durante 15 minutos hasta que se da el momento del estallido.

LEER TAMBIÉN: A AÑO Y MEDIO DE AUTO-ATENTADO, TRASLADAN DOS EMBARCACIONES DE BARCOS CARIBE, DE COZUMEL A ISLA MUJERES

Tras la explosión, a Borge Martín se le observa tranquilo, sin mostrar nerviosismo o angustia al ver que se quemaba uno de los barcos de la empresa de la que era uno de los principales accionistas y después, tranquilamente, se retira a paso lento del lugar y sube a otro barco.

Ese mismo día, luego de la resolución de la SCyT que ordenó el cierre de operaciones se dio la marcha, pero al conocerse el video proporcionado por la agencia extranjera, Borge Martín desapareció de la escena pública y desde entonces no se le ha vuelto a ver por lo que las autoridades lo consideran un fugitivo.

Aún así, sabiendo la existencia de la filmación, todavía la familia Borge se declaró como “perseguida política”, con el objeto de dar una imagen de inseguridad e inestabilidad en el estado y para cobrar un seguro de varios millones de dólares en los que estaba asegurada la nave siniestrada.

Desde esa fecha las investigaciones se mantienen empantanadas, no hay avances; lo último que se supo de la empresa fue la venta de sus dos últimas naves, Ferry IV y Ferry V, varadas en Australia desde el 4 de marzo de 2017, que realizó la compañía constructora Aluminiun Marine a una empresa naviera en Las Bahamas.

Así, los barcos Caribe IV y Caribe V, se convirtieron en Lady Caroline y Lady Daisy y ahora surcan las aguas de aquella nación, considerada como uno de los impenetrables paraísos fiscales existentes en el mundo.

Cabe recordar que, tras el autoatentado, las dos naves que había adquirido la empresa y que permanecían en Australia, quedaron varadas tras las indagatorias que revelaron anomalías en la compra, cuyo millonario monto (300 millones de pesos), no correspondía al capital de los inversionistas.

En ningún momento Barcos Caribe hizo reporte alguno a las autoridades hacendarias de la compra, ni tampoco se dieron explicaciones sobre la manera como se obtuvieron los millonarios recursos para sufragar el costo de las embarcaciones, por lo que, legalmente, la naviera se vio impedida para que las embarcaciones zarparan de Australia a México, hasta que finalmente fueron vendidas.

Desde la fecha del siniestro Barcos Caribe no ha vuelto a operar, sus dueños se hicieron humo, sus oficinas quedaron desiertas y abandonadas, Borge Angulo está preso, su padre se encuentra prófugo, las pesquisas, contempladas en tres carpetas de investigación están estancadas y Félix Arturo González Canto, de quien se dice que es otro de los verdaderos dueños de la naviera, no se ha atrevido a reclamar nada.

De esa manera, Barcos Caribe está prácticamente desaparecido y ninguna de las autoridades, ni las municipales, estatales o federales, proporcionan información nueva y relevante al respecto.

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