Sol Quintana Roo
Hoy Escribe

DESDE LOS PASILLOS DEL CONGRESO

Francisco Medina / Sol Quintana Roo

Ahora resulta que para Ricardo Monreal, el títere de López Obrador en el senado de la República, “mandar al diablo a las instituciones no es una cosa correcta”, quizás ya se le olvido que su jefe dijo lo mismo el 2005, en su discurso ante el Congreso, contra la maniobra legal que pretendía desaforarlo.

Como jefe de gobierno de la Ciudad de México había violado un amparo y se buscaba sujetarlo a proceso penal por ese delito para impedir su candidatura a la presidencia en las elecciones del año 2006.

Lo que dijo Monreal fue luego de que panistas aseguraron que desconocen a Rosario Piedra Ibarra, como ombudsperson de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

En respuesta, la titular de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara Alta y parte de la bancada del PAN, Kenia López Rabadán, acusó que “Morena decidió violar la Constitución” al imponer a la activista, pese a que no reunió los votos para ocupar el cargo, como establece la Carta Magna.

A través de Twitter, el también coordinador del partido oficialista en la Cámara Alta aseguró que en el Artículo 102 de la Constitución se establece que “todo servidor público está obligado a responder las recomendaciones de la @CNDH” y destacó que la autoridad que omita responder “incurre en desacato, en términos del 108 constitucional”, en ese sentido, López Rabadán recordó que también en el artículo 102 está asentado que quien resulte titular de la CNDH deberá obtener dos terceras partes de los votos de los senadores presentes. 

Así, la legisladora blanquiazul fustigó: “Morena decidió violar la Constitución. Solo tuvo 76 de 116 votos. Violaron la Constitución y destruyeron a la CNDH”.

Panistas han fijado su rechazo a Piedra Barra al frente de la Comisión, tras acusar que “mintió y ocultó” su militancia en Morena, cuando se estipula que todo aspirante no debe pertenecer a un partido político al menos desde el año anterior a su designación.

Lo que quizás no entiende Monreal es que su jefe no sólo ha dicho “al diablo con sus instituciones”, sino que ahora busca desaparecerlas, ya que este es uno de los propósitos rectores, si no el eje rector, del huracán de cambios legales, institucionales y presupuestales que ha echado sobre la República el gobierno que se proclama autor de lo que será la “Cuarta Transformación”, luego de sus tres primeras: Independencia, Reforma y Revolución.

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