OLA DE VIOLENCIA (II de cuatro partes)

*Los límites entre Norteamérica y Centroamérica se han convertido en los principales corredores y almacenes del narcotráfico

*Sólo en 2019 se suscitaron hechos que comprobaron la presencia de narcoavionetas y narcoaviones en México y Belice

STAFF SOL QUINTANA ROO

Ciudad de México.- Belice es un pequeño país de habla inglesa que hace frontera con México y Guatemala en la costa del Caribe, al sur de Quintana Roo. Mientras que para el turismo resulta todo un paraíso, con selva tropical, manglares, arrecifes y hoteles de lujo a lo largo de los cayos caribeños -una cadena de 450 pequeñas islas coralina-, para el gang de las drogas representa uno de los principales corredores y almacén del narcotráfico.

Durante el año pasado y en lo que va del presente han sido detectadas infinidad de avionetas, varias de las cuales se estrellaron y muchas otras más fueron abandonadas junto con cargamentos de droga; en cada caso transportaban no menos de 300 kilos de cocaína, en ocasiones hasta 500 y otras hasta tonelada y media, en caso de narco-aviones.

En todo ese tiempo sólo han sido detenidas tres personas, ya que en la mayoría de los casos la policía llega mucho después del percance, cuando los ocupantes ya huyeron, dejando los aparatos abandonados, en algunos casos incluso con la droga.

La facilidad con la que operan y la pasividad, complacencia o complicidad de autoridades responsables de combatir el tráfico de drogas ha provocado que los grupos criminales hayan diversificado sus actividades, no solamente en el trasiego de cocaína, sino en el tráfico de armas y migrantes, con la consecuente ola de violencia e inseguridad que se ha recrudecido lo mismo en Belice que en México.

En teoría, la presencia de múltiples avionetas furtivas hizo que se pusieran en alerta las autoridades de las tres naciones, pero en la práctica la situación es la misma, pues sólo se comprueba la existencia de los aparatos cuando sobreviene algún accidente al estrellarse la nave o bien porque tiene que ser abandonada por alguna falla.

Tan sólo en 2019 se suscitaron diversos hechos que comprobaron la presencia de narcoavionetas y narcoaviones en ambas naciones:

El 30 de julio, miembros del Ejército aseguraron una avioneta con más de 250 kilogramos de droga en una pista clandestina, entre los poblados Miguel Alemán y Río Verde. Un día antes, según los moradores, los delincuentes intentaron enterrarla a un costado de la pista donde aterrizó.

Los agentes federales encontraron 258 kilogramos de droga escondida en compartimentos, misma que dejaron los delincuentes debido a la premura con que abandonaron el sitio ante la cercanía de los soldados.

Una avioneta quemada en la frontera con Belice, en El Ramonal, fue localizada el 13 de agosto; pertenecería al crimen organizado. La nave tipo Cessna, estaba semiquemada y casi destrozada. Al examinarla se encontraron rastro de droga. No hubo detenidos.

El 13 de septiembre, la Policía de Belice aseguró una avioneta procedente de Venezuela, cargada con mil 340 kilos de cocaína, que estaban descargando seis personas en Coastal Road (camino costero) y 15 días después, la misma policía reportó el hallazgo de un avión Gulstream G-5, partido por la mitad.

Fue localizado en una pista clandestina en Orange Walk y durante la revisión no encontraron rastros de los tripulantes, solamente bidones de combustible vacíos. Se presume que la droga que transportaba fue descargada y llevada a otro sitio.

 En lo que va del año se han reportado varias aeronaves de este tipo, que descienden en zonas despobladas y alejadas de las ciudades beliceñas cercanas a la frontera de Belice con México.

El comandante de la 34a. Zona Militar, Miguel Ángel Huerta, afirmó en su momento que cada mes detectan hasta 30 posibles “narco-vuelos” provenientes de países sudamericanos, como Colombia y Venezuela, o centroamericanos, como Panamá, para llegar a Quintana Roo.

También es importante mencionar que en menos de un mes dos narcoavionetas han sido localizadas en los cañaverales de una zona llamada “Las 500”, en la localidad de Ramonal, en el Sur del municipio de Othón P. Blanco.

El gobierno de los Estados Unidos elaboró una lista de países a los que consideran como territorio de narcotráfico, bien porque son productores de droga o porque son lugares de tránsito por su ubicación geográfica y, por ende, atractivos para el trasiego; dos de ellos son Belice y México.

También figuran Bolivia, Colombia, Venezuela y Perú como productores, mientras que Guatemala, Belice, El Salvador y México, como puntos de tránsito, aunque en los últimos años nuestro país también es ya considerado por la Unión Americana, tanto como productor que como introductor de la droga.

No obstante, a pesar de los y la realidad de la presencia del cuantioso trasiego de droga que se realiza en esa enorme franja fronteriza y la presencia de al menos tres cárteles mexicanos, la situación parece ser soslayada o al menos minimizada por las autoridades que no han hecho nada para combatir ese fenómeno que han convertido a Belice y a México, en dos de los principales corredores de drogas hacia los Estados Unidos.

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