Aletia Molina/Sol Quintana Roo

Desde 2001, la Secretaría de Educación Pública ha permitido la implementación de operativos mediante el cual policías, padres de familia y maestros revisan la mochila de los estudiantes de preescolar, primaria y secundaria en diferentes entidades del país y en el que utilizaron hasta de detector de metales, lo que significa una violación a los derechos de la niñez sin atender el verdadero objetivo que es la cultura de paz.


En agosto de 2019, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió una recomendación respecto al “operativo” llamado Mochila Segura, en la que señaló las violaciones a derechos, y pese a que la SEP no ha emitido alguna instrucción para prohibir la medida.


Luego de que el pasar viernes 10 de enero un niño de 11 años disparó en contra de su maestra y compañeros del colegio Cervantes y después se suicidó, la SEP emitió un comunicado en el que señaló que “evaluará el programa Mochila Segura, junto con la Comisión Nacional de Derechos Humanos para prevenir este tipo de hechos”.


También circuló en redes sociales un oficio en el que el Colegio Cervantes informaba a la supervisora de la zona escolar 506 en Torreón, Coahuila, de octubre de 2019 que la escuela no aplicaría el operativo de mochila segura debido a que los padres “manifestaron su inconformidad” ante la medida.


Pese a la intención de este programa, no resuelve el problema de fondo y la solución contra la violencia no puede ser criminalizar asumiendo que la violencia se concentra en la mochila.
Mochila Segura nació en 2001 con la intención de detectar que los niños no lleven algún arma a la escuela,
pero esta estrategia centrando la relación alumno escuela y no viendo el contexto, el entorno social y familiar, la situación de violencia que vive el país que tiene un efecto en la comunidad educativa resulta contradictorio, es como recetar una aspirina para un balazo.


No se trata de los medios o de los videojuegos, la solución viene de fondo y eventualmente con ayuda de la comunidad, sin embargo, es necesario reforzar las relaciones familiares, los lazos fraternales crear un entorno de confianza en nuestros jóvenes y niños, no podemos dejar pasar más tiempo.

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