Pablo Cabañas Díaz/Sol Quintana Roo

*La razón populista

El libro “La razón populista” del finado teórico social argentino Ernesto Laclau (1935-2014), tiene una actualidad inesperada en México en estos tiempos más  por quienes  critican el “populismo”, sin más argumentos que su oposición al presidente Andrés Manuel López Obrador. Laclau aporta una manera alternativa de comprender la formación de identidades colectivas populares en un momento en el que el proyecto de globalización capitalista se encuentra en crisis .

Un primer aspecto que sorprende al leer este libro en el 2020,  es la continuidad del pensamiento de Laclau, que por más de dos décadas desarrolló una teoría social construida sobre los conceptos de discurso, articulación y hegemonía.

El texto que marcó el inicio de esta aventura teórica fue “Hegemonía y Estrategia Socialista” (1987), escrito conjuntamente con Chantal Mouffe y que influyó el pensamiento de las izquierdas y la intelectualidad progresista en todo el mundo. El telón de fondo de ese libro fue el fracaso de los análisis clasistas del marxismo para explicar la proliferación de una serie de nuevas demandas y actores sociales inicialmente denominados como movimientos sociales.

En “La razón populista”, continúa esa exploración, enfocándose de manera explícita en la constitución de identidades colectivas y, en particular, en la del populismo. En las primeras páginas de “La razón populista”, Laclau acusa a las ciencias sociales  de no tener las herramientas adecuadas para analizar el populismo.

Las dificultades para definir al populismo, la carencia de acuerdos mínimos entre especialistas sobre su contenido constitutivo y los infructuosos intentos de conceptualización, dan cuenta de un problema mayor para las ciencias sociales.

El problema según sugiere Laclau, es la dificultad para incorporar en el análisis social y político lo no-racional, pasional y afectivo que, no obstante, es constitutivo de la política.

Laclau estudió inicialmente el populismo en su libro: “Política e ideología en la teoría marxista” (1986), en donde sostiene que   el populismo ha influido profundamente su teoría y su manera de acercarse a la política. Laclau se pregunta si el concepto, en lugar de determinar su estigmatización, no debiera acaso motivar la búsqueda de una óptica diferente capaz de descubrir que es el populismo.

Laclau ve al populismo  como una práctica política específica, una lógica de lo social y un modo específico de construir lo político. Mirado desde este espejo, el lenguaje populista, su retórica, la pasión que despierta y sus símbolos, constituyen objetos de análisis legítimos, en vez de ser meras expresiones de su supuesta naturaleza patológica. De este modo, el foco del análisis de “La razón populista”, es el conjunto de estrategias complejas y condiciones que han hecho históricamente posible la emergencia del discurso populista y la identidad colectiva pueblo.

De esta discusión es importante entender que para Laclau el proceso fundamental de formación de identidades colectivas es el de identificación. Se trata, en pocas palabras de una variedad de procesos diferentes – de distintas “alternativas sociopolíticas” de identificación– que aquí no podemos detallar y que tienen en común la contribución a la construcción del lazo emocional que une socialmente a los miembros de un grupo  y su líder.

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