*A un año y nueve meses de estar encarcelada, el proceso de Leticia Rodríguez Lara (a) “Doña Lety” o “La 40”, sólo se ha celebrado la audiencia inicial en la que se le vinculó a proceso y se le dictó prisión preventiva oficiosa

*Fue detenida hace dos años y cinco meses en Puebla, cuando fue a visitar a su hijo José Rafael Socci Rodríguez, “El Dóber”, tras haber sido capturado, en Cancún, con posesión de armas de fuego, cartuchos, droga y vehículos robados

*Actualmente se halla confinada en el Centro Federal de Readaptación Social CPS 16, Femenil Morelos y su hijo José Rafael Socci Rodríguez, en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte de la Ciudad de México

STAFF SOL QUINTANA ROO

Puebla.- A un año y nueve meses de estar tras las rejas, en el proceso de Leticia Rodríguez Lara (a) “Doña Lety” o “La 40”, sólo se ha celebrado la audiencia inicial en la que se le vinculó a proceso y se le dictó prisión preventiva oficiosa, situación que podría ser capitalizada por sus abogados defensores que podrían alegar violaciones al debido proceso, ya que consideran que su cliente está en estado de indefensión.

Rodríguez Lara, ex agente de la desaparecida Policía Judicial Federal, de acuerdo a las imputaciones de la también desaparecida Procuraduría General de la República (hoy Fiscalía General de la República), era la jefa del Cártel de Cancún y controlaba la venta al menudeo de droga, principalmente cocaína, en varios de los municipios de Quintana Roo, principalmente en la zona hotelera de Cancún.

Fue capturada el 9 de agosto de 2017, en el estado de Puebla, cuando fue a visitar a su hijo José Rafael Socci Rodríguez, “El Dóber”, al penal de dicho estado, tras de que éste había sido detenido en Cancún, un mes antes, el 7 de julio, en posesión de armas de fuego, cartuchos, droga y camionetas robadas.

La mujer fue aprehendida junto con Fernando Arellano Carbajal y Rafael Quiroz Alfaro que se desempeñaban como agentes federales, situación que aprovechaban para alertar a la mujer respecto a las acciones que podrían tomar las autoridades en contra del llamado Cártel de Cancún, conformado por desertores del Cártel del Golfo, de Los Zetas y de otras organizaciones delictivas.

Tras su captura, la mujer y los ex agentes que también fungían como sus escoltas fueron puestos a disposición del juez de Distrito Especializado en el Sistema Penal Acusatorio, adscrito al Centro de Justicia Penal Federal en el Estado de México, Iván Aarón Zeferín Hernández, quien los vinculó a proceso el 10 de abril de 2018, conforme a la causa penal 152/2018, por delitos contra la salud y delincuencia organizada y les decretó la prisión preventiva oficiosa.

También fue vinculado a proceso, dentro de la misma causa penal, José Rafael Socci Rodríguez, al descubrirse que también formaba parte del Cártel de Cancún en el que ocupaba una posición importante, como hijo de la jefa de la organización.

Conforme a las imputaciones, Leticia Rodríguez era la líder de un grupo delictivo dedicado al comercio de narcóticos en Cancún, Playa del Carmen y Alfredo V. Bonfil, en Quintana Roo, quien junto con su hijo José Rafael controlaba a los vendedores de droga al menudeo en esas zonas.

Leticia Rodríguez, tras desertar de la corporación federal se inició como vendedora de droga al menudeo, es decir como simple narcomenudera, pero en poco tiempo comenzó a formar su propia organización con ex convictos, desertores de Los Zetas, del Cártel del Golfo y paulatinamente fue apoderándose de la plaza.

La organización, que se alió al Cártel de Sinaloa, habría estado operando desde 2005, principalmente en la zona hotelera, bares y playas de esos centros turísticos, bajo la protección de autoridades locales y federales, a cambio de remuneraciones económicas periódicas y regalos de alto costo, como vehículos automotores.

El Cártel de Cancún, tenía bajo su ámbito de operación a distribuidores o vendedores locales o territoriales de narcóticos y a un numeroso grupo de personas que fungían como brazo armado para su protección, en tanto que Fernando Arellano y Rafael Quiroz, como
elementos en activo de la Policía Federal favorecían las actividades de la organización, al proporcionar todo tipo de información obtenida de las investigaciones de inteligencia.

Pero, además investigaban a los grupos antagónicos al de “Doña Lety”, como al Cártel Jalisco Nueva Generación, Los Pelones, el Cártel del Golfo, Los Zetas y otros, y reportaban a su jefa todo lo relacionado con dichas organizaciones, así como los operativos que realizarían en su contra por la Procuraduría General de la República, la Policía Federal, la Secretaría de Marina y de la Defensa.

Actualmente Leticia Rodríguez Lara se halla confinada en el Centro Federal de Readaptación Social CPS 16, Femenil Morelos y su hijo José Rafael Socci Rodríguez, en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte de la Ciudad de México.

En lo referente a Fernando Arellano Carbajal y Rafael Quiroz Alfaro, en su calidad de ex servidores públicos, permanecen recluidos en el Centro Federal de Readaptación Social 1, Altiplano, en el Estado de México.

Todos ellos están en espera de que se inicie de manera formal su proceso que, al hallarse estancado, la defensa de los inculpados no puede realizar ninguna acción a favor de sus clientes y menos tratar de aportar pruebas de su inocencia al juzgado donde radica su causa.

Ante la lentitud del juzgado donde se le vinculó a proceso, los abogados contemplan la posibilidad de interponer un recurso de queja ante el Consejo de la Judicatura Federal, para que den celeridad al juicio y puedan comenzar a operar a favor de los inculpados, que, aseguran, “se hallan en estado de indefensión”.

SU HISTORIA

Leticia Rodríguez Lara cuenta con 49 años de edad y es originaria de Veracruz; perteneció a la desaparecida Policía Judicial Federal y fue asignada a Quintana Roo, sólo que al igual que algunos capos del narco como Miguel Ángel Félix Gallardo, decidieron cambiar de bando y sumarse a las filas delincuenciales.

Tras dejar la corporación se inició como vendedora de droga al menudeo, pero en poco tiempo comenzó a formar su propia organización con ex convictos y desertores de otros cárteles de la droga.

Pero no sólo se dedicó al tráfico de enervantes, sino extendió sus tentáculos a otros ilícitos, como extorsiones a empresarios hoteleros y restauranteros, principalmente de la zona hotelera; a propietarios de bares, discotecas, antros y centros nocturnos con variedad, así como a comerciantes de los municipios de Xel-Ha, Tulum. Cozumel, Isla Mujeres, Puerto Morelos y Playa del Carmen, entre otros.

Sus ilícitos de diversificaron al cobro de piso, renta a narcos de poca monta, extorsiones a empresarios y el control absoluto de la venta de droga, a través de taxistas, expendedores de revistas y periódicos, así como a vendedores ambulantes.

Como se recordará fue detenida en Puebla luego de haber sido ubicada por los servicios de inteligencia de la SEIDO y la Semar, según confirmaron en su momento fuentes extraoficiales.

Con esta acción se desarticuló la principal organización que operaba en este polo turístico, a quien se le responsabiliza de hechos violentos en la zona turística, además de haber forjado una red de narcomenudeo que creció hasta convertirse en una de las células más violentas ligadas al Cártel de Sinaloa.

“Doña Lety” tomó notoriedad ya que logró hacerse de la plaza que disputó a la organización criminal de “Los Zetas” en la zona turística de Cancún.

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