Mouris Salloum George/Sol Quintana Roo

El proceso electoral para la renovación de las estructuras directivas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE: Un millón 200 mil miembros), se inicia en un campo sembrado de bombas de mecha corta: Las históricas y las de nuevo cuño.

Contra la exigencia de diversas formaciones internas, de proceder a una reforma al estatuto vigente, para adaptarlo a la nueva legislación laboral, el actual comité ejecutivo nacional se sacó de la manga un reglamento discrecional para acometer la primera etapa del proceso en 55 secciones sindicales en la Ciudad de México y los estados, modelo que eventualmente se aplicaría a los comicios nacionales.

El fantasma de Elba Esther Gordillo cabalga de nuevo

Un fantasma recorre el más poderoso sindicato de América Latina: Desde su liberación, su ex lideresa, Elba Esther Gordillo Morales anunció su propósito de recuperar, por sí o por interpósita persona, el control del magisterio, con miras a integrarlo a la asociación de Redes Sociales Progresista, que ha solicitado patente partidista.

En las pasadas horas, en que el CEN presidido Alfredo Cepeda Salas anunció las reglas para las elecciones, fue evidente la tentación de privar a la chiapaneca ex presidiaria de su derecho a contender en la competencia.

Se esgrimió un deleznable recurso: Gordillo no está al corriente en sus cuotas sindicales, uno de los requisitos para participar en el proceso.

Trofeos de la Coordinadora Nacional de la Educación (CNTE)

Otro factor potencial de crisis, es la estrategia que adoptará la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), históricamente la más beligerante, y hoy por hoy, la más poderosa entre las formaciones de la disidencia.

La CNTE se acerca a la pugna electoral exhibiendo un grueso y reverberante trofeo: La cancelación de la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto, expuesta a una contrarreforma del Congreso de la Unión yya puesta en ejecución por la Secretaría de Educación Pública.

Aleatoriamente, desde la campaña presidencial de 2018, se visibilizó un pacto electoral entre la mayoría de las secciones estatales de la CNTE y el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), de cuyos resultados esa entidad disidente hizo ostensible su contribución.

Precisamente, la asociación de Redes Sociales Progresistas, arriba nombrada, reclamó también reconocimiento a su aportación electoral en 2018. El estratega de dicha organización es el yerno de Gordillo, Fernando González quien, en tiempo no lejano, en mérito de su parentesco político con Elba Esther, ya fue subsecretario de Educación.

Nuevas proposiciones democráticas; mismo mapachismo

Conforme la nueva Ley Federal del Trabajo, en su capítulo de régimen interno de los sindicatos nacionales, establece que sus cuadros directivos deben emanar del voto universal, directo, secreto, personal e intransferible, principio invocado en el reglamento facturado por Cepeda Salas.

La cuestión es que, desde que se fundó en 1943, el SNTE ha sido marcado por prácticas de mapachismo estilo priista, en las que se ha sustentado cada nuevo cacicazgo al que se ha sometido a la comunidad magisterial organizada.

Lo que viene ahora en el SNTE, es de pronóstico reservado: Las “bombas de mecha corta” suelen activarse a la primera provocación. La caja del SNTE es uno de las más codiciados detonantes. Grave asunto.

(*) Director General del Club de Periodistas de México, A.C.

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