*Malentendido, desacuerdo o contradicción, cualquiera que haya sido el origen de la información sobre el supuesto financiamiento de instituciones bancarias de China a la mega obra del presidente López Obrador, la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, lo único cierto es que la escasez de recursos presupuestales provenientes de la Secretaría de Hacienda es de tal magnitud que este 2020 uno de los proyectos estrella –junto con el Tren Maya– del gobierno de la Cuarta Transformación, tuvo una reducción de casi nueve mil millones de pesos en relación a lo otorgado durante el año pasado.

Y es que el embajador de China en México, Zhu Qingqiao, dijo que dos bancos chinos prestarían 600 millones de dólares al gobierno de AMLO para la construcción de la refinería, declaración que luego echaría abajo la secretaria de Energía, Rocío Nahle, al negar que el proyecto de Dos Bocas tendrá financiamiento de alguna institución bancaria extranjera.

De cualquier forma, especialistas en temas energéticos han advertido que la construcción de la refinería en Tabasco presionará las finanzas públicas, además de ocasionar daños ambientales, ambas, objeciones ignoradas por el gobierno de la 4T que argumenta que es necesaria para sustituir las importaciones de gasolina y diésel.

STAFF SOL QUINTANA ROO

Ciudad de México.- Sin duda que uno de los proyectos estrella del presidente López Obrador es la refinería Dos Bocas en Tabasco, la cual es concebida como una solución a las importaciones de gasolina y diésel, con lo que se pretende alcanzar la independencia energética de México en este rubro.

Lejos de propiciar certidumbre y tranquilidad entre el sector empresarial e industrial, el proyecto lopezobradorista solamente generó dudas sobre su viabilidad despertando severas críticas y un gran rechazo, pues según técnicos, analistas y expertos, la refinería de Dos Bocas es más un problema futuro que una solución real a las importaciones de gasolina, principalmente de Estados Unidos.

Uno de los primeros desaciertos fue el plazo de construcción de la obra, ya que el presidente López Obrador ha insistido en que si habrá tiempo suficiente para que la refinería esté lista en mayo de 2022, a pesar de que las empresas que participaron en la licitación -declarada desierta- afirmaron que eso era prácticamente imposible. Las empresas pusieron como plazo para concluir la obra el 2024.

Otro de los puntos que más dudas ha generado y que fue uno de los motivos por los que ninguna de las empresas que participaron en la licitación aceptara las condiciones, son los costos.

López Obrador fijó un presupuesto máximo de ocho mil millones de dólares, monto que de acuerdo con empresas expertas en la construcción de refinerías, es insuficiente, pues una refinería como Dos Bocas tiene un costo de entre 10 mil y 12 mil millones de dólares.

Igual, el tema de nuevas energías se sumó a los inconvenientes. Es una realidad que el medio ambiente cada vez se deteriora en mayor grado, razón por la que los nuevos combustibles, más limpios y ecológicos, cobran más relevancia.

Los especialistas se preguntan entonces ¿por qué hacer una nueva refinería cuando el petróleo está cada vez más en picada?

Otra de las razones por las cuales la refinería de Dos Bocas puede ser considerada como inviable, es el hecho de que está construida sobre terreno de manglares que se inunda cada año con las lluvias y la creciente del mar.

Grupos ecologistas advierten del daño ambiental por la construcción de esta refinería, el cual es muy alto, pues solo basta con ver cuantas hectáreas de manglar se han destruido.

De cualquier forma, el proyecto está en marcha y pese a los señalamientos de su inviabilidad técnica y financiera, el Presidente López Obrador decidió su construcción en su entidad natal, cuando hay otras opciones como Tula, en Hidalgo, y que ahorraría costos.

Sin embargo, el proyecto de la refinería de Dos Bocas recibirá este 2020 menores recursos que los canalizados el año pasado al registrar una disminución de su presupuesto cercana a nueve mil millones de pesos, respecto al de 2019.

De acuerdo con el Proyecto de Presupuesto de Egresos 2020, para este año el gobierno pidió un gasto de 41 mil 256 millones de pesos para la construcción de la nueva refinería con el propósito de incrementar la capacidad de procesamiento de crudo, a fin de satisfacer las necesidades del mercado mexicano.
Esos recursos suponen una disminución, en términos reales, de 16 por ciento en comparación con el presupuesto que se aprobó para 2019, de 50 mil 408 millones de pesos.

La menor inversión canalizada al proyecto emblema del Presidente viene a encender los “focos rojos” de la economía nacional, toda vez que ello significa que las finanzas públicas atraviesan por un bache difícil de superar, por lo menos en el corto plazo.
A la alerta económica por la disminución presupuestal a la refinería de Dos Bocas se suman los datos del INEGI que refieren que la inversión en maquinaria y equipo de construcción registra un mayor deterioro, por lo que los analistas descartan una recuperación en el corto plazo.
El indicador de la Inversión Fija Bruta (IFB) presentó una caída 8.67 por ciento anual durante octubre del año pasado, su mayor caída desde julio pasado y sumó nueve meses en terreno negativo, de acuerdo con el INEGI.

La mala racha de la Inversión Fija Bruta se derivó de una contracción en los dos grandes rubros del gasto productivo del país: la construcción y la maquinaria y equipo.
Entre los factores que los analistas atribuyen a la debilidad de la inversión están el deterioro en la confianza empresarial, la contracción del gasto en infraestructura por parte del gobierno, y a la política monetaria, ya que la tasa de referencia se encuentra por arriba de niveles neutros, lo que desincentiva el gasto productivo.
Las obras de la refinería Dos Bocas fueron inauguradas el 2 de junio del año pasado por el presidente López Obrador en un evento en Paraíso, Tabasco, donde dijo que ésta es necesaria para lograr la autosuficiencia en la producción petrolera del país y para potenciar la generación de empleos en toda la región sur-sureste.

La Secretaría de Energía tenía contemplado que en los primeros dos años se destinarían 50 mil millones de pesos anuales y que durante el último año se entregarían 64 mil millones de pesos adicionales para ejercer un total de 164 mil millones.

Desde el anuncio de la obra, el gobierno federal prometió que la séptima refinería de Petróleos Mexicanos se construiría en tres años con un presupuesto de ocho mil millones de dólares, metas que provocaron una licitación desierta. Ninguna de las empresas participantes consideró factible construir la refinería en ese costo y en tan breve lapso.

Pemex admite riesgos

En su plan de negocios 2019-2023, Pemex admite que el proyecto de Dos Bocas enfrenta múltiples riesgos, entre los que considera alteraciones de costo y tiempo de ejecución derivados del nivel de definición del proyecto.
Petróleos Mexicanos admitió riesgos de ejecución por el desempeño de contratistas, disponibilidad de equipos y materiales, mano de obra, condiciones climáticas y cambios de alcance.
Pero eso no es todo, de acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), una de las obras más importante de la administración del presidente López Obrador, junto con el Tren Maya y el Corredor Transístmico, enfrenta una probabilidad de éxito de apenas dos por ciento.

El citado centro de investigación calificó como indispensable el analizar si la refinería tiene viabilidad financiera, si ayudará a mejorar la situación de Petróleos Mexicanos y si es compatible con la política de austeridad del gobierno federal.

Para analizar los beneficios que este proyecto traería para Pemex, el IMCO creó un modelo financiero de la refinería, el cual sometió a una simulación Montecarlo para estudiar 30 mil escenarios.
Este análisis modifica los supuestos que determinan los flujos financieros en cada escenario, de acuerdo con los lineamientos establecidos por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, para evaluar la viabilidad financiera de los proyectos de inversión.
Los supuestos que cada escenario modifica son márgenes de refinación, inversión total, tiempo de construcción y gastos operativos, y los resultados de este ejercicio consideran de forma robusta las contingencias de un proyecto de esta naturaleza.
El ejercicio no considera los costos de construcción de infraestructura adicional, como ductos e instalaciones de almacenamiento, o la remodelación del puerto de Dos Bocas para recibir buques de hondo calado.

De acuerdo con el organismo, el análisis concluye que en 98 por ciento de los escenarios el proyecto de inversión en la refinería Dos Bocas generaría más costos que beneficios, es decir, destruye valor para Pemex y que una decisión como esta podría generar una crisis de las finanzas públicas para el país.

En este escenario de disminución de recursos para la mega obra lopezobradorista y su inviabilidad financiera, la embajada de China y la Secretaría de Energía entraron en una serie de contradicciones a raíz de las declaraciones del embajador Zhu Qingqiao, quien afirmó que dos bancos chinos habían prestado cerca de 600 millones de dólares al gobierno mexicano para la construcción de la refinería de Dos Bocas.
Los bancos que participarían en esta transacción serían el Banco de China y el Banco Industrial y Comercial de China, aunque también habría otras instituciones involucradas en el financiamiento.

El embajador Zhu Qingqiao aseguró que a los chinos les interesa participar como inversionistas en México en los sectores energético, de infraestructura, de la construcción, entre muchos otros.
La información del embajador chino apenas circulaba en los medios nacionales impresos y electrónicos cuando la secretaria de Energía, Rocío Nahle, se apresuró a desmentirla.
La titular de Energía negó que el proyecto de la refinería de Dos Bocas tenga financiamiento de alguna institución bancaria, como lo había anunciado el embajador de China.

“Yo no sé en qué contexto el señor embajador dio esas declaraciones, el proyecto del financiamiento de Dos Bocas está sustentado en financiamiento federal. No estamos sustentados por ningún banco”, señaló Nahle.
Nahle dijo desconocer si algún banco chino les prestó a algunos constructores o empresarios que hayan dicho que trabajarían en Dos Bocas, pero reiteró que el financiamiento de la refinería, propiedad de Pemex, está soportado y sustentado con fondos federales.

“Esta declaración que hizo el embajador no es válida para financiar el proyecto de Dos Bocas, por eso digo, que desconozco si algún empresario o alguien fue al banco chino y pidió recursos, argumentando algún trabajo en la refinería, eso lo desconozco. Vamos a trabajar con muchas empresas”, dijo.

Refirió que dentro del proyecto hay oportunidades de negocio, como lo ha dicho el presidente López Obrador, y quienes quieran invertir y detonar esta cadena contará con el apoyo del gobierno federal.
Lo que sí es un hecho, es que la construcción de la refinería en Tabasco está presionando las finanzas públicas, además de los daños ambientales irreversibles que ocasionará la obra, objeciones ignoradas por el gobierno de la 4T que asegura que Dos Bocas es necesaria para sustituir las importaciones de gasolina y diésel.

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