*El presidente municipal de Othón P. Blanco, Otoniel Segovia Martínez, no ha hecho nada hasta el momento para aclarar el desvío de las arcas municipales realizado por su antecesor, que en un principio fue por más de 100 millones de pesos

*Desvíos pertenecientes a retenciones de trabajadores para el pago de cuotas del IMSS e ISSSTE, así como aportaciones a financieras, motivo por el cual se presentó una denuncia penal que hasta el momento no ha arrojado resultado alguno

*Su desatención al Ayuntamiento da como resultado que sus subordinados realicen una serie de actos desleales, como es que sus empleados fiscales estén extorsionando, con documentos oficiales, a diversos negocios de Chetumal

STAFF SOL QUINTANA ROO

Chetumal.-Es de todo sabido que Otoniel Segovia Martínez no es un excelente estratega político, ni mucho menos una eminencia en los números, ni mucho menos un excelente orador canalizador de las grandes masas, pero lo que no se sabía es que el Presidente Municipal de Othón P. Blanco le teme a su antecesor, Luis Alfonso Torres Llanes.

Y para muestra un botón: Desde su llega a la presidencia municipal y sus declaraciones altaneras, y en un principio quizás has convencedoras, los ciudadanos creyeron que iba por buen camino al señalar que la Contraloría había descubierto y mega fraude en la administración del ahora panista.

Sin embargo, sólo fueron eso, palabras, que se llevó el viento, puesto que luego de rendir protestas como primer edil de Othón P. Blanco se dedicó a disfrutar de la buena vida, comprarse ropa de marca, camionetas de lujo y hasta “ayudar” a sus parientes a obtener beneficios al través de la Comuna.

El presidente municipal de Othón P. Blanco, Otoniel Segovia Martínez, no ha hecho nada hasta el momento para aclarar el desvío de las arcas municipales realizado por su antecesor, que en un principio fue por más de 100 millones de pesos.

Convirtiéndose en un cómplice más del saqueo del cual ha sido objeto el Ayuntamiento que alberca a la capital del Estado desde la época de Moisés Pacheco, pasando por Andrés Ruiz Morcillo, Eduardo Espinosa Abuxapqui, Carlos Mario Villanueva Tenorio, Luis Torres, y pasando por los morenistas, Hernán Pastrana (q.e.p.d.), José Luis Murrieta Bautista y Otoniel Segovia Martínez.
De acuerdo con el historial, los desvíos eran pertenecientes a retenciones de trabajadores para el pago de cuotas del IMSS e ISSSTE, respectivamente, así como aportaciones a financieras, motivo por el cual se presentó una denuncia penal que hasta el momento no ha arrojado resultado alguno.

El 15 de julio de 2019, Segovia Martínez señaló que la administración de Luis Alfonso Torres Llanes había desviado más de 100 millones de pesos de las arcas municipales -información que actualizó Sol Quintana Roo quien publicó que la cifra era superior a los 230 millones de pesos- y que había instruido que se presenten las denuncias pertinentes.

Lo anterior se desprendió luego de que en su momento Hernán Pastrana, al través de auditores externos, pidiera una auditoría, misma que arrojó el dictamen antes mencionado y el cual fue utilizado por el actual presidente municipal para obtener reflectores.

De acuerdo con la auditoría esos recursos nunca ingresaron a las arcas del municipio y hasta el momento se desconoce dónde quedaron, aunque se presume que es parte del dinero que invirtió el ex presidente municipal en algunos negocios personales y el acondicionamiento de sus propiedades.

De todo lo anterior, no existe acción alguna que haya llevado al cabo el Otoniel Segovia Martínez en contra de Luis Torres Llanes, lo que hace que lo othonenses piensen o mejor dicho crean las palabras vagas que se dicen en el medio: Otoniel le teme a Luis Torres.

ENCUBRE DELINCUENTES

Su desatención al Ayuntamiento da como resultado que sus subordinados realicen una serie de actos desleales, como es que sus empleados fiscales estén extorsionando, con documentos oficiales, a diversos negocios de Chetumal
Además, desde hace varios meses, el presidente municipal de Othón P. Blanco se hace de la vista gorda a las extorsiones que realizan sus empleados fiscales, quienes hasta en días inhábiles acuden a diversos establecimientos para notificar acciones inverosímiles y pedir dinero, semanalmente, a cambio de protección.

Es decir, no se sabe si este tipo de personalidades trabajan para el Ayuntamiento de Othón P. Blanco o simplemente pertenecen a grupos delictivos del crimen organizado, puesto que anteponen que hay que repartir dinero y pues primero es el jefe.

Caso específico se suscitó en un negocio ubicado en la avenida Veracruz casi Insurgentes, donde acudieron el pasado 3 de febrero (día inhábil) para el gobierno para exigir una cuota de 2 mil pesos semanales si no quieren que su negocie quiebre, de acuerdo con el propietario.

 

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