*El presidente López Obrador asegura que con la creación del Banco del Bienestar se pretende incluir a los mexicanos en los servicios bancarios y financieros y a la vez utilizarlo como mecanismo para distribuir los recursos de los programas sociales de su gobierno, cuando en realidad lo que quiere es entregar dinero de mano en mano para cautivar a más votantes con miras a las elecciones del año entrante. Tiene programado construir 13 mil sucursales en todo México para el 2024, un número similar al de las sucursales de todos los bancos del país. Del total programado, este 2020 serán construidas mil 350 sucursales y otro tanto en el 2021 para que la red esté integrada por dos mil 700 puntos a la mitad de su administración. Lo único que justifica la existencia del Banco del Bienestar son intereses de índole político-electoral, porque la tecnología ha demostrado que se pueden realizar infinidad de transacciones financieras de manera remota a muy bajo costo y con ello lograr una inclusión bancaria eficaz y eficiente de la población. El sector financiero ha encontrado formas más accesibles de atender a la población con costos mucho más reducidos a través de los corresponsales bancarios o entidades comerciales que ofrecen los mismos servicios que un banco, lo que ha permitido llegar a una cantidad enorme de lugares donde no hay manera de justificar el costo de una sucursal. En la actualidad un teléfono inteligente, con una aplicación de un banco, puede ofrecer todos los servicios de una sucursal y para ello sólo se necesitan telecomunicaciones de alta capacidad.

 

STAFF SOL QUINTANA ROO

Ciudad de México.- El presidente López Obrador se ha fijado la meta de construir 13 mil sucursales del Banco del Bienestar durante su gobierno, una cantidad similar a que tienen todos los bancos que operan en México y que han logrado construir a lo largo de décadas de existencia en el mercado financiero.

Este banco se encargará de entregar los recursos de los programas de la actual administración, como las becas de Jóvenes Construyendo el Futuro y los apoyos para adultos mayores, así como las Tandas del Bienestar, entre muchos otros.

Los 10 mil millones de pesos que se tienen estimados invertir en tal infraestructura provienen de “ahorros” que el mismo AMLO asegura se han logrado reunir durante su administración.

Sin embargo, lo que nunca ha aclarado el Presidente es que tales “ahorros” en realidad son producto del subejercicio presupuestal, estimado en más de 150 mil millones de pesos durante 2019; es decir, se han sacrificado otros rubros del gasto público para disponer de ese dinero.

Los 10 mil millones de pesos que se destinarán para esta encomienda podrían servir para cuadruplicar el gasto del Instituto Nacional de Pediatría o para incrementar en casi 85 por ciento el presupuesto del Programa para el Bienestar de las Personas con Discapacidad Permanente.

AMLO pretende que el Banco del Bienestar -antes Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi)- se convierta en la institución financiera con más presencia en todo México, ya que será su herramienta para dispersar los recursos de los programas sociales.

El banco se transformó de Bansefi a Bienestar tras la publicación del decreto de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en el Diario Oficial de la Federación (DOF) en julio del año pasado.

De 400 sucursales del desaparecido Bansefi, el Ejecutivo federal quiere llegar a 13 mil al finalizar la presente administración; sin embargo, por el momento se carece de los terrenos para construir las sucursales, aunque se asegura que podrían ser de dependencias de gobierno.

Las sucursales funcionarán también como centros integradores de servicios públicos, por lo que requerirán de conectividad a internet.

Este 2020 se pretenden construir mil 350 sucursales y para el año entrante otra cantidad similar, para hacer un total de dos mil 700, plan que representa una apuesta de política pública bastante ambiciosa para un gobierno que se jacta de austero.

El Presidente ha dicho que con esto se pretende ahorrar las comisiones que se pagan a los bancos por la distribución de los recursos de los programas sociales, aunque en realidad existen ejemplos a nivel mundial que nos demuestran que los avances de la tecnología han sido la base de verdaderas revoluciones en el acceso al sistema financiero y bancario.

Un caso concreto es Kenia, que logró pasar de 42 por ciento de población incluida a la banca en 2011, a 82 por ciento en 2017. Su éxito se debe a que su estrategia de inclusión financiera se centró en el uso de la telefonía celular, principalmente mediante M-Pesa, un sistema de banca móvil, que cuenta actualmente con más de 25.6 millones de usuarios.

En un entorno de alta preferencia por uso de efectivo, dependencia de instrumentos financieros informales de pago, ahorro y crédito, y desconfianza en los bancos, resulta importante hacer un análisis costo-beneficio de las sucursales del Banco del Bienestar de AMLO.

Por el momento, el banco está en un proceso de fortalecimiento de su infraestructura, lo que incluye la construcción de dos mil 700 sucursales en los dos años siguientes para hacerse cargo de la dispersión anual de al menos 300 mil millones de pesos en apoyos sociales del gobierno de la Cuarta Transformación.

El propósito es que el Banco del Bienestar sea el principal dispersor de los programas sociales, por lo que el número de sucursales llegará a 13 mil para poder llegar a las zonas de más difícil acceso en el país.

Para este proyecto, se dijo que se contará con el apoyo del Banco Mundial para expandir su infraestructura y que no se escatimarán recursos para lograr dicho objetivo, además de que utilizará al Ejército para llevar a cabo la instalación de los puntos de atención.

Además de la inversión de 10 mil millones de pesos que se tiene contemplada, se tienen que sumar los costos de mantenimiento estimados en alrededor de tres mil millones de pesos anuales, lo que si bien para el presidente López Obrador funcionará, es muy probable que sea ineficaz, ya que existen otros mecanismos para dispersar el dinero de los programas sociales a un menor costo.

Expertos en el tema señalan que la idea del Presidente es básicamente centralizar y hacer todo desde una entidad, cuando las sucursales de la banca comercial y cajeros pueden bajar esos costos.

Opinan que será eficaz para lo que quiere AMLO, pero será ineficiente; también la tecnología permite transferir dinero a las tarjetas de las personas; además, las tecnologías de información abaratan estos costos de infraestructura y mantenimiento que pueden ser muy costosos.

 

              Banco del Bienestar, finalidad política

Para Mario Di Costanzo, expresidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros  (Condusef), el propósito de la creación del Banco del Bienestar es positivo, aunque tiene puntos cuestionables debido a que con la Reforma Financiera se dieron los primeros pasos para lograr esta meta.

Di Costanzo señaló que es un acierto que este banco llegue a los mexicanos que aún están fuera de las grandes instituciones, pero el mayor reto es que logre impulsar una banca social que no solo entregue apoyos, sino que también garantice la protección de los derechos financieros.

Sin embargo, en el último reporte del Buró de Entidades Financieras de la Condusef, Bansefi, que dio nacimiento al Banco del Bienestar, se ubica en el segundo lugar de las peor calificadas en su servicio de atención, con 282 quejas, por debajo de Banjército que suma 18 mil 301.

El expresidente de la Condusef sostiene que el presidente López Obrador tiene otra finalidad al construir las sucursales del Banco del Bienestar y tiene que ver con una cuestión política.

En su opinión se está utilizando a la institución bancaria como un dispersor de programas sociales, y eso no es eficiente porque en nada ayudará a cerrar la brecha financiera ni tampoco mejorará el nivel de operación, y sí se incrementarán los costos de operación.

Lo único que justifica la presencia física del Banco del Bienestar es un tema electoral, porque la tecnología ha demostrado que se pueden hacer muchas cosas de manera remota a bajo costo y con ello lograr una inclusión financiera eficaz y eficiente.

El gobierno quiere entregar el dinero de mano en mano para cautivar a más votantes, dijo Mario Di Costanzo

Otros especialistas advierten que en nuestro país existe un grave problema de infraestructura bancaria, toda vez que en muchas comunidades apartadas del país se carece de sucursales; no obstante, una alternativa es la migración hacia la banca móvil.

México presenta una baja inclusión financiera, pues según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2018), 31 por ciento de la población mexicana carece de una cuenta bancaria.

El problema se agudiza para aquellas personas que viven en zonas rurales, o que pertenecen al 40 por ciento más pobre de la población (Global Findex del Banco Mundial, 2017).

Según Global Findex, la inclusión financiera está aumentando en todo el mundo, acelerada por los teléfonos celulares e Internet, pero los logros han sido dispares de un país a otro.

Un informe del organismo financiero internacional destaca que se ha registrado un aumento significativo en el uso de teléfonos celulares y de Internet para realizar operaciones financieras.

Entre 2014 y 2017, esto ha contribuido a que aumente del 67 por ciento al 76  por ciento a nivel mundial, y del 57 al 70 por ciento en el mundo en desarrollo, la proporción de titulares de cuentas que envían o reciben pagos a través de medios digitales.

De hecho, de acuerdo con el Banco Mundial, México se encuentra por detrás de Perú, Guatemala o Bolivia en tenencia de cuentas bancarias.

En poblaciones de más de 15 mil habitantes, en promedio 25.6 por ciento de la población mayor de 18 años carece de una cuenta bancaria.

Para el caso de la Ciudad de México, donde existen mil 572 sucursales bancarias, el 44 por ciento de los habitantes no están bancarizados, lo que demuestra que la disponibilidad de infraestructura (sucursales) no es una garantía de acceso al sistema financiero.

Las instituciones bancarias y financieras buscan mecanismos populares como el celular para “bancarizar” a un mayor número de mexicanos aprovechando que en el país existen casi 70 millones de personas con un smartphone activo.

En este escenario, surge el propósito del gobierno federal para construir las sucursales del Banco del Bienestar, obras que estarán a cargo del personal de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Para la Asociación de Bancos de México (ABM), la solución para dispersar los apoyos sociales del gobierno no está sólo en nuevas sucursales, sino en la reducción del efectivo y en los servicios que se ofrecen en las apps; además de las plataformas digitales como CoDi.

La ABM precisó que hay 13 mil sucursales en todo el país, pero el sector ha encontrado formas más accesibles de atender a los consumidores, con costos mucho más reducidos, a través de los corresponsales bancarios o entidades comerciales que ofrecen los mismos servicios que un banco tradicional.

Se cuenta con 46 mil corresponsales y eso ha permitido llegar a una cantidad enorme de lugares donde no hay manera de justificar el costo de una sucursal bancaria; hacia allá nos está llevando la tecnología.

En la actualidad un teléfono inteligente, con una aplicación de un banco, puede ofrecer todos los servicios de una sucursal, menos entregar o recibir efectivo; y para ello sólo se necesitan telecomunicaciones de alta capacidad.

En una coyuntura en que las finanzas públicas están sumamente restringidas y las dependencias e instituciones de gobierno se han sujetado a un plan de “austeridad franciscana”, la cuestión es saber  cuál es realmente la finalidad de crear el Banco del Bienestar, si incrementar la inclusión de los mexicanos en el sistema financiero, o tener centros de contacto directo con los beneficiarios de los programas sociales que son considerados como simpatizantes del lopezobradorismo y por lo tanto potenciales electores.

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