*López Obrador se autonombra como el presidente de los pobres, aunque en realidad ha vivido como rico: ranchos, joyas, lujos, millones y viajes para toda su familia. Se autodenomina como un revolucionario de izquierda, contrario al neoliberalismo generador de todos los males del país, pero los hechos dicen todo lo contrario.
Yates, fiestas, ropa de marca y bellas modelos, se han podido ver en las redes sociales de los hijos del Presidente de México. Se presenta como el político más pobre y más digno del mundo, pero todo es pura falsedad. La austeridad brilla por su ausencia entre los herederos de AMLO. Sus tres hijos mayores suelen protagonizar portadas de revistas del corazón y la alta sociedad. Excesos, despilfarros, juergas, hoteles de lujo, bellas modelos y viajes en barco y avión privado, son algunos de los gustos de los juniors. Ninguno de los tres hijos ha tenido cuidado con las redes sociales y han alardeado de sus millones y fortuna.

STAFF SOL QUINTANA ROO

Staff Sol Quintana Roo

Ciudad de México.- El presidente López Obrador siempre ha pregonado que se debe al pueblo, a los pobres, aunque en realidad siempre ha vivido como rico, como todo un fifí, a quienes se refiere en tono despectivo: ranchos, ropa costosa, joyas, viajes y millones para su familia. Se autodefine como un revolucionario de izquierda, contrario diametralmente al neoliberalismo culpable de todos los males del país.
AMLO “se debe al pueblo”, un discurso utilizado por gobernantes populistas como el fallecido Hugo Chávez de Venezuela, o su heredero en el trono Nicolás Maduro, o el recientemente asilado en nuestro país, el boliviano Evo Morales, amigos todos, casualmente del Presidente de México.
Desde su campaña por la Presidencia durante dos sexenios y hasta la actualidad en sus conferencias mañaneras, su lema ha sido: «Primero los pobres».

Pero eso es una estrategia político-electoral, pues en los hechos de su vida diaria y la de su familia, ese revolucionario de izquierda usa ropa de marca que muy pocos mexicanos podrían comprarse ni trabajando todo un año; sus hijos disfrutan de yates, fiestas, ropa de marca, lujos, viajes, bellas modelos, ranchos y joyas, según se ha visto en las redes sociales de la familia.
«Pienso que la felicidad no es acumular bienes materiales», dijo el político tabasqueño en cuanto llegó al poder.

AMLO renunció a vivir en Los Pinos, la residencia oficial de los presidentes de México, aunque ahora vive en un verdadero palacio.
En su declaración 3 de 3, López Obrador señaló que percibía 600 mil pesos al año. Una cifra que ha sido cuestionada una y mil veces por políticos de oposición y analistas.
Siempre se ha presentado como el político más pobre del mundo y más digno. Pero eso es una máscara.

Antes de esa declaración ideó una argucia legal que le permitió presumir de anticapitalista sin serlo en realidad. Heredó a sus hijos todas sus propiedades para no tener que asumir el costo político que le iba a suponer su declaración de bienes.
El predicador de la austeridad poseía una fortuna cercana los 25 millones de pesos solo en propiedades. Entre los inmuebles que heredó a sus vástagos se incluye una finca a las afueras de Palenque de más de 13 mil metros cuadrados con un valor de más de 20 millones de pesos. El rancho La Chingada ubicado en Chiapas.
Por lo general la utiliza como casa de descanso, ya que antes de que lo pusiera todo a nombre de su familia, tenía otras viviendas: una casa en Villahermosa, Tabasco, dos inmuebles en Teapa, un terreno y un departamento en la Ciudad de México, según las declaraciones patrimoniales presentadas entre 2000 y 2004 cuando fue jefe de Gobierno del Distrito Federal, hoy Ciudad de México.

Algo que siempre ha llamado la atención es la forma en que ha comprado casi todos sus inmuebles: al contado.
Astutamente AMLO se ha despojado de sus propiedades para evitar el costo político que le pueda acarrear, pero lo que no ha podido ocultar son sus gustos caros, dignos de un hombre acaudalado, de un fifí.
López Obrador ha visitado pueblos de indígenas humildes vestido con ropa de la costosa marca Burberry, con zapatos Crockett & Jones, valorados en 12 mil pesos o cenado con un campesino con una camisa de su marca favorita, Brooks Brothers, de dos mil 500 pesos.
La declaración de AMLO dice que su señora tampoco puede considerarse pobre. Su mujer tiene una casa en la Ciudad de México, un departamento y dos terrenos en Puebla, un coche, joyas valiosas y obras de arte.

Pero la austeridad republicana que tanto pregona el Presidente y que ha conducido al país al despido de empleados de gobierno, desbasto de medicamentos para niños con cáncer, cancelación de obras de gran magnitud como el aeropuerto de Texcoco y un sin fin de atropellos, brilla por su ausencia entre sus herederos.
Sus tres hijos mayores José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alfonso, suelen protagonizar portadas de las revistas del corazón y de la alta sociedad.
Los excesos, despilfarros, juergas, hoteles de lujo, compañía y noviazgos con bellas modelos y viajes en barco y avión privado, han causado el enojo de millones de mexicanos, incluidos quienes le dieron su voto a AMLO.

Ninguno de los tres hijos ha tenido empacho en alardear sus millones, fortuna y despilfarros en las redes sociales.
José Ramón López Beltrán, el mayor de los hijos de AMLO sobresalió en la revista Quién durante el informe de gobierno de su padre el 1 de septiembre de 2019.
La citada revista destacó la presencia de Carolina Adams, pareja de José Ramón. Carolina apostó por un look basado en dos grandes firmas para su aparición del 1 de septiembre en Palacio Nacional: lució un vestido floreado a juego con la bolsa clásica Chanel cuyo precio aproximado es de 100 mil pesos. Uno de los bolsos más deseados por las mujeres de todo el mundo. La bolsa está elaborada en piel de ternera granulada, con chapas de plata y correa de metal dorado.
Además, Carolina -quien ya lucía su embarazo-, también decidió portar unos “pumps” de piel marca Valentino de más de 17 mil pesos, modelo ockstud con las clásicas tachuelas, signo distintivo de esta colección de zapatos creados por el diseñador italiano.

Ese día, en la primera fila se encontraban los hijos mayores de AMLO: José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alfonso, fruto de su primer matrimonio con la fallecida Rocío Beltrán. Muy cerca de ellos se sentó Beatriz Gutiérrez, su actual esposa.

José Ramón es un amante del lujo y ello quedó demostrado cuando se alojó en el Hotel Villa Magna, uno de los más caros de Madrid, España, donde una habitación con desayuno incluido cuesta alrededor de ocho mil 500 pesos por noche. Fue fotografiado desayunando.
El Villa Magna tiene una alta demanda de mexicanos pudientes que visitan Madrid. En este hotel, por ejemplo, suelen hospedarse los ex presidentes Enrique Peña Nieto y Carlos Salinas de Gortari.
El nivel social en que se desenvuelven los hijos del creador de la austeridad republicana trasciende las fronteras, como lo demuestra el hecho de que el nieto del presidente de México nació en un hospital de Houston, Estados Unidos.

Los juniors López se mueven en la alta sociedad

El hijo de José Ramón y Carolina Adams nació a mediados de enero pasado en una clínica de Houston, Texas, donde radica la madre del primer nieto de AMLO. El pequeño se llama Salomón Andrés López Adams.
La nuera de AMLO llegó a México en 2016 y se instaló en Monterrey. Dos años más tarde vivía en la Ciudad de México, en la exclusiva zona de Polanco. Su relación con el hijo mayor de López Obrador coincidió con la etapa de transición. Viajaba constantemente a San Diego, California, donde radican algunas amigas.

A mediados de septiembre del año pasado, después de acudir a un evento en Washington, se trasladó a Woodlands, un suburbio de Houston. En su casa, el pasado 12 de diciembre, celebró su cumpleaños y, simultáneamente, el baby shower de su hijo, que organizaron su madre y su abuela.
Carolina trabaja en una empresa regiomontana proveedora de Petróleos Mexicanos. Llegó a México contratada por Cava Energy, un fondo de inversión que forma parte de Stella Holdings, enfocado al desarrollo de proyectos de infraestructura, particularmente gasoductos. Ella se dedica al cabildeo, entre otras actividades.

Carolina Adams trabajó en British Petroleum y vivió en Dubai hasta 2015. En ese lapso realizó una decena de viajes a México.
Los hijos del Presidente se mueven en la alta sociedad, de otra manera no se explica que sus parejas sentimentales vengan de clase adinerada.
Es el caso de la venezolana Irene Esser, ex participante de Miss Universo en 2012 y pareja de Andrés Manuel López Beltrán, quien además protagonizará una serie para Netflix.
Irene Esser interpretará a María Teresa Rodríguez del Toro Alayza, la primera esposa de Simón Bolívar, en la producción de Ámparo Gutiérrez que hizo primeramente para la empresa colombiana Caracol Televisión.

La serie Bolívar, que fue filmada en diferentes lugares de Colombia y España, estará disponible a partir de junio próximo en la plataforma y constará de 60 capítulos.
La modelo de 27 años de edad compartió una imagen de la serie donde se le ve caracterizada conforme a la época. Irene estudió artes escénicas en su natal Venezuela y actuación en la New York Film Academy en 2013. Ha participado en telenovelas y es parte de Trump Model Management, la agencia de modelos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Una investigación de Univisión reveló la cercana relación del presidente Trump con Irene Esser; gracias al magnate, la modelo obtuvo visa estadounidense de trabajo y beca en Nueva York.

“Esser, pareja de Andrés Manuel López Beltrán, le debe un par de favores al presidente de Estados Unidos y ha mantenido una muy buena y discreta relación con él”, según documentos y fuentes consultadas por Univisión Noticias.
La relación entre Andrés Manuel y Esser se ha mantenido con un perfil bajo. Sin embargo, la modelo venezolana asistió a la toma de posesión de AMLO.
Cierta ocasión, Andrés Manuel López fue visto en un mitin de izquierdas de su padre en el que hablaba de la pobreza usando nada menos que unos tenis Louis Vuitton que cuestan más de once mil pesos.
Igual las imágenes que llegó a subir en su facebook y que tuvo que retirar junto con los comentarios. En ellas aparecía en más de cien fotos rodeado de modelos en clubs privados de Nueva York y en fiestas de lujo. Nada austero el muchacho.

El más pequeño de los hijos de AMLO, Jesús Ernesto López Gutiérrez (hijo del segundo matrimonio), conoce de las buenas atenciones de la medicina privada en México, nada de IMSS ni ISSSTE, mucho menos del Hospital General a donde acude la población no derechohabiente, la clase popular de los mexicanos de a pie.
Cuando el hijo menor del presidente se fracturó la tibia y el peroné, fue llevado al hospital Médica Sur, contraviniendo su filosofía de austeridad republicana que tanto presume a los mexicanos.
El pequeño Jesús Ernesto es consentido como todo un junior y para ello no se escatiman recursos de ninguna índole. En fecha reciente, mientras su padre estaba en un acto público en San Luis Potosí, Jesús estuvo de día de campo en uno de los más exclusivos lugares de vacación, donde se pagan 64 mil pesos por 14 días o 40 mil por semana.
Camp Santa Úrsula está ubicado en la capital potosina y ofrece campamentos de verano, empresariales y escolares todo el año, en una superficie de 17 hectáreas con amplias áreas verdes totalmente bardeadas.

Quienes pueden darse el lujo de hospedarse ahí tienen a la mano un kartódromo profesional, observatorio astronómico, rampa para lanchas acuáticas deslizables, pista para ciclismo de dos kilómetros, albercas para diferentes usos con toboganes y pasamanos, río con embarcadero para canoas, kayaks y pesca, práctica de buceo y torres para actividades extremas.
En su página web, Camp Santa Úrsula señala que es una organización fundada hace 33 años y su misión es contribuir con las familias en la formación de niños y jóvenes de una manera activa, practica, divertida, vivencial y segura, fomentando en todo momento el contacto con la naturaleza, deporte, compañerismo, comportamiento, honor, entusiasmo, solidaridad y sana competencia, entre otros, para la superación de retos personales y de equipo.

El presidente López Obrador siempre hace énfasis en los ajustes presupuestales, porque “no puede haber un gobierno rico con un pueblo pobre”, y exige además que los funcionarios públicos de todos los niveles vivan en “la justa medianía”, aunque es evidente que todo su discurso es una farsa, pues en su vida diaria y la de su familia no hay carencias de ninguna índole, sino todo lo contrario.

 

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