*Al autorizar la compra de medicamentos de países donde ni siquiera están preevaluados por la Organización Mundial de la Salud, ni por la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios, el presidente López Obrador está poniendo en riesgo la salud de millones de mexicanos. La carencia de medicinas en clínicas y hospitales del sector salud es culpa del gobierno federal y pretende subsanar el desabasto recurriendo a comprarlas más baratas aunque sean de dudosa efectividad. El gobierno abrió la puerta a la importación de medicamentos cuenten o no con registro sanitario en México. Ahora, se recibirán medicamentos que se fabrican en India, China, Turquía, Sudáfrica, Argentina, Ucrania, Malasia, Indonesia, Tailandia y Corea del Sur.

Esta disposición sin embargo enfrenta las críticas de las compañías farmacéuticas que temen que las medicinas importadas incumplan con los requisitos de calidad, seguridad, eficacia y buenas prácticas de fabricación. La Cámara Nacional de la industria Farmacéutica señaló que la importación de medicamentos sin registro pondría en riesgo la salud de la población, al tener acceso a productos cuya calidad y seguridad no fueron verificadas.

El Presidente prometió que nuestros servicios de salud serían como los de los países nórdicos. Sin embargo, está siguiendo los mismos pasos de las naciones africanas más pobres al abrir la importación de medicamentos de China e India, que carecen de estándares elevados de verificación; en pocas palabras, no está comprobado que curen lo que aseguran curar.

STAFF SOL QUINTANA ROO

Ciudad de México.- Se está poniendo en riesgo la vida de millones de mexicanos afiliados al IMSS, ISSSTE y de aquellos atendidos en instituciones del sector salud, ya que el gobierno federal ha autorizado indebidamente la posibilidad de comprar medicamentos a otras partes en el mundo que ni siquiera están preevaluados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con esta medida, el presidente López Obrador pone en peligro la salud y la vida de los mexicanos más pobres, los mismos que tanto pregona defender.
La adquisición de medicamentos importados no cuenta con el aval de la OMS, ni de la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), por lo que los convierte en fármacos de dudosa procedencia y calidad, o sea “piratas”.

Para que los medicamentos puedan ser usados en México, los productos farmacéuticos de importación deben ser autorizados por autoridades reguladoras de países como Estados Unidos, Suiza, Canadá o Australia, o incluso estar en el listado de precalificación de la OMS, y en México, de la Cofepris, que se encarga de hacer los estudios necesarios en mexicanos para conocer sus efectos.

El pasado 29 de enero, el gobierno federal decretó la importación urgente de medicinas de países como China, Corea del Sur, India y Malasia, fuera del mercado tradicional (Europa y Estados Unidos, entre otros países) para enfrentar el desabasto de fármacos que ha desatado infinidad de quejas, marchas y manifestaciones de pacientes del sector salud.

Las autoridades del sector salud emitieron una serie de medidas emergentes para traer los medicamentos, especialmente contra el cáncer, luego de la oleada de protestas que van en aumento de parte de las familias de los enfermos.
Apenas el pasado 19 de febrero, familiares de menores con cáncer rompieron el diálogo con las autoridades del gobierno federal ante el incumplimiento del compromiso de abastecer de medicamentos oncológicos los hospitales del país.
El desbasto de medicinas se ha resentido en mayor proporción en entidades como Baja California, Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Jalisco, Yucatán, Estado de México y Ciudad de México.

Los padres de niños con cáncer solamente encontraron evasivas a sus peticiones por parte de los funcionarios que los recibieron: Fausto Razo, titular de la Unidad de Gobierno de la Secretaría de Gobernación y Alejandro Calderón Alipi, coordinador de Abasto y Distribución de Medicamentos del naciente Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).
La fuerte escasez de medicinas, que ha golpeado sobre todo a hospitales de alta especialidad donde se atienden enfermedades graves como el cáncer y el VIH, se deriva de la decisión del gobierno federal de imponer grandes recortes al presupuesto del sistema sanitario nacional.

Hace algunos meses, el entonces director del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Germán Martínez (hoy senador), renunció a su cargo en medio de fuertes declaraciones en las que calificó de inhumano querer ahorrar y controlar en exceso el gasto en salud.
Según información de los propios hospitales públicos, actualmente sólo hay 50 por ciento de los antirretrovirales necesarios para atender a pacientes con VIH y ciertos medicamentos indispensables para las quimioterapias en el caso de los enfermos de cáncer, sobre todo niños atendidos en el Hospital Infantil de México.

Tampoco hay insulina para las personas que sufren de diabetes y otras medicinas básicas en el tratamiento de enfermedades crónicas y degenerativas.
Hospitales de todo el país sufren escasez no sólo de medicinas sino también de personal, ya que hay casos en los que se ha despedido a la mitad de trabajadores de la salud en algunos centros médicos, entre ellos enfermeras y doctores.

Ante el fuerte desabasto de medicinas que enfrentan hospitales e instituciones de salud, cientos de pacientes acuden a surtirse de medicamentos en los tianguis de San Felipe, ubicado en la alcaldía Gustavo A. Madero y de Santa Cruz Meyehualco, en Iztapalapa, Ciudad de México.

Sin embargo, a pesar de que la venta de medicamentos está prohibida en los tianguis capitalinos, en estos sitios es posible encontrar Loperamida, Insulina, Paracetamol y hasta antibióticos, sin necesidad de receta.

La disposición de adquirir medicinas procedentes de naciones asiáticas enfrenta las críticas de los especialistas y de las compañías farmacéuticas que temen que las medicinas importadas no cumplan con los requisitos de calidad, seguridad, eficacia y buenas prácticas de fabricación.

Violaciones a la Ley General de Salud

Para la Cámara Nacional de la industria Farmacéutica (Canifarma) la importación de medicamentos sin registro pondría en riesgo la salud de la población, al tener acceso a productos cuya calidad y seguridad no fueron verificadas.
Esto generará incertidumbre en la calidad, seguridad y eficacia de los fármacos, además de que el decreto estaría violando la Ley General de Salud, que exige el registro sanitario para todos los medicamentos.

Además, la Canifarma dijo que la medida fue inesperada y sorpresiva y reprochó al gobierno de López Obrador haber omitido consultar a las empresas del sector antes de adoptar esta decisión.

Por lo general, la adquisición de medicinas del exterior debe sortear numerosas aduanas y complicados procesos burocráticos que demoran semanas y hasta meses, y por ello suelen aplicarse medidas de homologación de requisitos con naciones como Suiza, Australia, Canadá, Estados Unidos y los países europeos.

Sin embargo, como la importación de estos productos ha comenzado a menguar, ante medidas recientes del gobierno para combatir los monopolios en el sector mediante compras consolidadas, es decir, en conjunto con diversas dependencias del Estado, el gobierno decidió mirar hacia otros países.

De esta forma, se abrió la puerta para traer medicamentos de países como India, China, Turquía, Sudáfrica, Argentina, Ucrania, Malasia, Indonesia, Tailandia y Corea del Sur.
Para poder importarlas, el decreto establece que se exentará a los proveedores del registro sanitario nacional y de las disposiciones de la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris).

El ordenamiento gubernamental otorga reconocimiento al Programa de Preclasificación para Medicamentos y Vacunas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de las agencias reguladoras de los países miembros del Esquema de Cooperación de Inspección Farmacéutica.
Los especialistas advierten que con la introducción de medicinas del extranjero que no cuenten con la supervisión de Cofepris y sin pruebas previas a mexicanos, existe el riesgo de no saber cómo reaccionarán en su salud.

La autorización del gobierno federal para la importación de medicamentos de China, Corea del Sur, Malasia o India, se refiere a aquellas medicinas que están precalificadas, es decir, que todavía no está comprobado al 100 por ciento que curen lo que aseguran curar.
Algunos de los medicamentos vienen de China, otros de India, nación que es conocida en todo el mundo por tener un doble estándar: circula dentro de su territorio medicinas de primera, pero si le piden maquilar medicinas de segunda o tercera, las fabrica.
El gobierno ha argumentado que esta apertura a la compra implica adquirir medicinas avaladas por la Organización Mundial de la Salud, pero no es así: la OMS no avala la efectividad de las medicinas, sino que evalúa a las autoridades sanitarias de los países para cerciorarse de que tengan el equipo y los conocimientos que les permitan evaluar la efectividad de las medicinas.

Sin embargo, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, dijo que el gobierno no operará con intermediarios en el sector salud, sino que negociará directamente con farmacéuticas y también se abrirá al mercado global, sin adquirir insumos «pirata» o de mala calidad.
Señaló que a fin de contar con abasto de medicamentos, además de la compra consolidada, se podrán comprar medicinas en otros países, aunque no cuenten con registro sanitario en la República Mexicana, sin que esto comprometa su calidad y eficiencia.

«Hemos cambiado viejas prácticas y ahora las compras las hacemos a través de fabricantes, de titulares de registros sanitarios y no necesitamos intermediarios, tenemos diálogo directo con farmacéuticas y nos pueden vender de manera directa. Hay que mencionar que adquirir en el mercado global, contrario a lo que se calumnia, no implica comprar productos que son piratas, sino hacer el reconocimiento mutuo de que son productos de la mejor calidad y de empresas competentes», comentó.
Agregó que en México existe una licitación abierta a proveedores nacionales e internacionales y lo que se distingue es la calidad de los productos, así como tenerlos en los tiempos adecuados.

«La compra consolidada instaurada desde abril de 2019, permitió mejores productos, en algunos casos de enfermedades de alta complejidad, mostramos que es posible una triple optimización y eso nos permite mejores negociaciones», resaltó.
López-Gatell resaltó que en gobiernos pasados se compraban medicamentos e insumos a través de empresas distribuidoras que controlaban el mercado, lo que derivó en que incrementaron su porcentaje de participación en las licitaciones.

Mientras el desabasto persiste en clínicas y hospitales del IMSS, ISSSTE y del sector salud que atiende a la población no asegurada y el gobierno federal opta por la importación de medicamentos de dudosa efectividad, el presidente López Obrador repite su mismo discurso demagógico: “No van a faltar los medicamentos, había una situación anormal en el abasto, monopolios de empresas que eran las que abastecían a precios elevados y por corrupción; nosotros vamos a mejorar el sistema de salud pública”.

El Presidente prometió que los servicios de salud de México serían como los de los países nórdicos. Sin embargo, está siguiendo los pasos de los países africanos más pobres al abrir la importación de medicamentos de China e India, que carecen de estándares elevados de verificación; en pocas palabras, no está comprobado que curen lo que aseguran curar.

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